Croacia II: Mostar y Hvar

Dubrovnik era solamente la primera etapa de nuestro viaje. Al día siguiente de haber pisado Montenegro cogíamos el coche en dirección norte pues nuestro recorrido iba a acabar en Zagreb, donde debíamos devolver el coche y cogeríamos el vuelo de vuelta a casa. Sin embargo, debido a la proximidad con Bosnia no nos pudimos resistir y fuimos a pasar el día en Mostar. La segunda ciudad más grande del país en cuanto a población se refiere.

Vista del puente de Mostar

Lamentablemente no teníamos mucho tiempo ya que esa misma tarde queríamos volver para Croacia y coger un ferry en Drvenik al final del día para pasar a la isla de Hvar. El centro de la ciudad muy turístico como era de esperar. Chocaba el contraste de los edificios restaurados con los otros que estaban destrozados de cuando la guerra. Es una pena que no pudieramos estar más, probablemente si hubieramos hecho noche habríamos podido ver la ciudad en algún momento no tan concurrido y pasear por algún barrio no tan turístico.

Esa misma tarde mi amigo cogió el coche (ya se había visto por la mañana que si era yo el que conducía nos iba a costar el doble de lo planeado llegar a los sitios) y pudimos coger un ferry a la isla de Hvar. Sin embargo ese ferry no nos llevaba al centro de la isla si no al extremo más sur. Por lo que al final no llegamos al camping hasta las tantas de la noche. La ventaja era que a la mañana siguiente ya nos despertábamos en nuestro próximo destino, que era el pueblo de Jelsa en la isla de Hvar.

La isla de Hvar es famosa por el lujo que ostentan muchos de sus turistas, hoteles y casas. Sin embargo es una isla grande y muy bella con un montón de opciones. Me quede sorprendido con lo bien cuidados que tienen los pueblos y la ausencia de grandes edificaciones o feas urbanizaciones como las hay en España (o si las hay yo no las vi). Nosotros en concreto nos alquilamos unas bicis y dimos una vuelta además de perdernos y coger caminos entre campos que no llegaban a ningún lado. La isla es importante por el cultivo de lavanda que luego se emplea principalmente para productos cosméticos.

Playa rocosa en Hvar

 

Puesta de sol en la playa

También pudimos ver la capital de la ilsa Hvar, de la cual nos escapamos en pequeños ferries hacia las pequeñas islas en frente de la costa. De nuevo uno puede estar prácticamente aislado en una playa rocosa, con aguas claras como no las había visto nunca y bucear como un pez más. Los dos únicos problemas eran la abundancia de erizos en todas las playas y que estábamos ya en la segunda semana de septiembre y el agua empezaba a estar ya un tanto fresca.

También hay que decir que en Jelsa estuvimos en el mejor camping de todos en los que nos alejamos, no solamente por la calidad de los servicios si no por el trato del personal. Desde luego un lugar al que volvería. El camping en concreto se llama Grevisce. La foto del atardecer es desde el camping.


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