Pingüino mochilero

Relatos de viajes

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Month: junio 2011 (page 1 of 2)

Pingüino VII

Esta semana toca Fusion Festival

Por fin ha llegado la semana del Fusion, el festival de música que he estado esperando durante tanto tiempo. Y no solamente por todo lo que ofrece el festival, si no por toda la preparación que conlleva, por todos los amigos que vamos (incluse viene un amigo desde Huesca para el festivla) y por el hecho de que en lugar de ir el fin de semana vamos a estar cinco días a partir de mañana. Llegaremos un día antes de que empiece el festival por lo que podremos disfrutar del lago, de la barbacoa y de la acampada antes de que empiecen el ritmo frenético musical.

Foto de Oliver Hiltbrunner, encontrada en Flickr

Al festival fui por primera vez el año pasado y quedé totalmente encantado por no decir fasciando. Es el mejor festival en el que he estado hasta ahora sin duda alguna aunque no tenga mucha experiencia de festivales pero estuvo por ejemplo hace dos años en el Melt, y este le da mil vueltas. Como yo habrá mucha gente que piensa igual, pues tras 15 ediciones del festival las 55.000 entradas se agotan a la semana de sacarlas a la venta (¡en diciembre!). Y es un festival que no hace nada de publicidad, se ha ido popularizando gracias al boca oreja. Las razones por las que me quedé prendado son muchas y podría hacer una lista larga, pero aquí van algunas por las que recomiendo a todo el munod venir a este festival al menos alguna vez:

  • Precio de la entrada: 60 € por cuatro días de festival. Además la acampada está abierta desde antes y hasta varios días después. Por lo que es posible quedarse mucho más tiempo y asistir a las prefiestas y postfiestas espontáneas que se dan en el campamento.
  • Esta localizado en un antiguo aeropuerto soviético, con pistas de aterrizaje y hangares. El recinto es enorme y hay numerosos escenarios y distintas zonas de entretenimiento. Por ello, aunque asista tanta gente no da la sensación de que está a petar y solamente para los grandes conciertos se ve que uno está en un gran festival.
  • Tiene lago en el que bañarse si hace buen tiempo.
  • Aunque la música es principalmente tecno la variedad es grande y hay muchas bandas de otros estilos musicales que a lo mejor incluyen algo de electrónica en sus composiciones.
  • La zona de acampada está dentro del recinto. Quiere decir que si entras no tienes la necesidad de salir como ocurre en la mayoría de los festivales. Uno puede por tanto entrar con toda la comida y bebida que quiera, por lo que no estás obligado a comer y beber siempre a precios prohibitivos como ocurre en muchos otros macrofestivales.
  • Hay agua potable gratis, la comida tiene precios aceptables y es variada además de que sólo hay comida vegetariana. De esto ya tendrían que aprender muchos festivales en España.
  • El festival no para por la mañana, siempre hay música y actividades por lo que uno puede seguir de fiesta todo el tiempo que quiera ni tampoco restringe la fiesta a la tarde noche.
  • La música, las instalaciones de luz, el ambiente, la escenografía… hacen un todo que crea una atmósfera diferente a cualquier otro festival. Pero esto es difícil de describir, hay que vivirlo o verlo. Aquí un video que puede servir de ayuda.

Aún podría citar alguna más pero sería una lista demasiado larga. Cuando vuelva ya podré contar cómo ha ido y subir alguna foto del festival. ¡Hasta entonces a pasarlo muy bien!

Bornholm I

Hace unos años viví en Copenhague durante unos diez meses, mi primera experiencia en Europa del norte. Antes de marchar apenas conocía nada del país y de la ciudad pero siempre había tenido mucha curiosidad por conocer el norte y Escandinavia. Quizás por sus paisajes tan verdes y pueblecitos de cuento de hadas, o por esos idiomas tan raros y desconocidos. Pasado ese año aprendí mucho más de Dinamarca y los daneses y sus relaciones con los otros países escandinavos. Por suerte mantengo amistades con daneses y al vivir en Berlín los puedo ver más a menudo lo cual me permite mantener todavía contacto con su cultura.

Durante ese año intenté explorar distintos puntos de los paises nórdicos aunque mis posibilidades no eran muchas y si viajaba tenía que ajustar bastante el presupuesto. Uno de los sitios más únicos según mi punto de vista fue Bornholm donde fui con mi padre, cuando vino a visitarme por segunda vez. Compañeros daneses de la universidad me habían hablado de esta isla danesa situada frente a la costa sueca y que se puede recorrer en bici sin problema alguno. Mi padre ya conocía Copenhague bastante bien así que decidimos acercarnos a la isla para hacer otro tipo de actividad.

Nos alojamos en un hostel de Rønne, la localidad más importante de la isla. Allí pudimos alquilar unas bicicletas a precio aceptable. Era principios de junio y todavía no había empezado la temporada alta. Toda la isla está repleta de pistas perfectamente señalizadas para bicicletas. En ocasiones van al lado de la carretera y otras por medio de los campos y bosques. Hacerse con un mapa de la isla  era facílisimo y la orografía no presentaba problemas de orientación ni físicos.

Fue una gozada recorrer pequeños poblados, bosques y salir de repente de nuevo a la costa. Era un gran contraste de paisajes. Igualmente el tiempo variaba muchísimo. Pasábamos de un cielo super despejado, a uno totalmente gris acompañado de diluvios y volver de nuevo a un solazo que picaba. La isla respira nordicidad por todos sus poros, con sus casitas típicas, un verde super intenso y esa luz pálida que hace que la atmósfera de los paisajes sea tan diferente del Mediterraneo. Aunque había algunas playas estas eran escasas y la mayor parte de la costa era de piedras con hierba a los pocos metros (como en casi todos los sitios costeros de Dinamarca en los que estuve).

Lo más característico de la isla son unas iglesias redondas típicas de Bornholm y de algunas partes de Suecia. Son Iglesias de estilo románico con una planta totalmente redonda que no hay que confundir con otras iglesias que pueden tener una torre redonda pero no la planta. En Bornholm hay cuatro en concreto que en algunos sitios relacionan con los templarios debido a su geometría y a las relaciones históricas de la isla con los Borgoña. Iglesias con esta forma no son muy comunes y tampoco es normal que haya cuatro tan cercanas geográficamente, de allí que circulen muchas leyendas y teorías alrededor de estas construcciones.

 

 

 

 


 

 

Pingüino VII

Pfings Open Air, festival de música en Baviera

Uno de los grandes momentos de cuando fui a Baviera hace dos semanas fue el festival Pfings Open Air. Es un pequeño festival al lado de Passau de música rock y hip hop principalmente. Se celebra en concreto en el pueblo de Hauzenberg y asisten alrededor de unas 5.000 personas. La gran mayoría son jóvenes alemanes y austriacos que viven por la zona. Como Passau tiene muchos estudiantes y el semestre no acaba hasta julio, pues son bastantes los que se apuntan al festival que marca el inicio del verano.

El festival empezaba el viernes por la tarde, pero antes de salir de Passau pusimos en práctica una tradición bávara, tomar el Weisswurstfrühstück o “desayuno de salchica blanca”. Al parecer es típico en Baviera o al menos en algunas partes desayunar los viernes Weisswurts o salchicha blanca, con mostaza dulce, bretzel y cerveza. Como el desayuno de huevos fritos con longaniza, pero en versión bávara.

desayuno típico bávaro de los viernes

(Así de paso veis más fotos de la maravillosa terraza)

Y el plato blanco y azul, como los colores de la bandera bávara.

Aunque la música del festival no era mi fuerte y tampoco conocía a casi nadie excepto a mi amiga y a mi anfitriona, me lo he pasado en grande. No tanto por los conciertos si no por el ambiente y la gente. En un principio mi amiga y yo teníamos que acampar solos, pues todos los alemanes que conocíamos trabajaban para el festival y tenían su propia zona de acampada. Sin embargo, el estar sólos entre tanto bávaro nos permitió hacer bastantes amigos y conocer a mucha gente. La mayoría se sorprendía de ver extranjeros en el festival y se mostraban muy amables y amigables en un nivel al que no estoy acostumbrado por aquí. El público era bastante variado, aunque la mayoría era gente muy joven hay que decirlo.

Había gente muy divertida con disfraces y hablaban un alemán bastante difícil de entender, pero derrochaban simpatía y daba igual que no pudiera seguir su conversación. Yo asentía y sonreía, y contestaba a lo que creía haber entendido.

También he visto cuánto se preparan los alemanes para un festival. Que si mini carpas, neveras, disfraces, litros y litros de cerveza… He aprendido ya para el Fusion que empezará la semana que viene.

Y también algún que otro juego y entretenimiento. Como este de apilar cajas de cerveza para hacer una torre y mantenerse subido a ella.

En definitiva, más que recomendar este festival, recomendaría que si se tiene la oportunidad, se visite algún pequeño festival en Alemania, que los hay muchos, de esos que van poca gente y que se conocen solamente en la zona. Es una manera de conocer alemanes que no viven en las grandes ciudades. A lo mejor no tienen tanto glamour como los alemanes de una gran ciudad, pero creo que son mucho más simpáticos y amables, y están mucho más dispuestos a hablar contigo y echarse unas risas. En parte me recordó mucho al Pirineos Sur aunque en el fondo son bastante distintos.

Y la semana que viene tocar ir al Fusion Festival, pero de este ya hablaré cuando vuelva.

¿Qué ha pasado en Passau?

Pues ha ocurrido que la semana pasada estuve de vacaciones en esta ciudad bávara en la frontera con Austria. Quería ver a una amiga que estaba viviendo en Bonn, pero como ya conocía esa ciudad buscamos  encontrarnos en otros puntos del país que no conociéramos. Una amiga suya alemana nos invitaba a los dos a la ciudad en la que estudia, donde además podríamos ir a un festival de música con ella. No nos lo pensamos mucho y preparamos todo para irnos. La verdad es que ha sido una gozada. Nos han tratado maravillosamente y he podido tener ese descanso de la ciudad que tanto necesitaba y disfrutar bastante de la naturaleza.

Duom de Passau

Altstadt Passau

Passau es una pequeña ciudad al sudeste de Alemania. Es pequeña en tamaño pero hay que decir que es una ciudad preciosa y que se encuentra en un paraje natural muy bello. En la ciudad confluyen tres ríos: el Danubio, el Eno y el Ilz. En su tiempo fue importante por los yacimientos de grafito aunque esa época boyante se acabó hace ya bastante. Passau era una localidad bastante tranquila hasta que abrieron una universidad nueva a finales de los años 70. Desde entonces la ciudad está llena de estudiantes de toda Alemania, debido a la especialización de algunos estudios que sólo se pueden cursar allí (hablando dentro de Alemania, claro está).

Vista desde el Café Blaas

 

Paseando por la calle uno se encuentra continuamente con gente joven y aunque el estado alemán de Baviera no sea famoso por su festividad nocturna y permisividad hay cierto moviento entre alguna discoteca y las residencias de estudiantes. Pero aunque caté vagamente las fiestas universitarias (eran mejor de lo que esperaba) lo mejor fue disfrutar de los alrededores de la ciudad. Tuvimos la suerte de que gente super amable nos prestara bicicletas y pudimos hacer excursiones en el lado alemán y el lado austriaco.

Así siguiendo el río Eno llegamos  pasamos por pueblos muy pintorescos hasta el pueblo austriaco de Schäding en camino hacia Salzburgo (la segunda foto).

De camino a Schäding

 

Siguiendo el río Ilz

Cercanías de Passau

Igualmente paseamos a pie por las afueras de la ciudad. Es todo casitas con pequeños jardines, campos y de vez en cuando alguna otra fortaleza que recuerda momentos medievales.

Pero una de las mejores cosas era sin duda la terraza. La terraza de nuestras anfitrionas era enorme y podíamos pegarnos allí perfectamente toda la mañana desayunando tranquilamente, mientras no lloviera. Disponía de mesas, sillas, colgadores, plantas y mini huerto urbano de rúcula.

 

El último día, después de haber vuelto del festival buscamos esta residencia de estudiantes que se ve a continuación. Sí, es como un antiguo palacio que se encontraba en el lado austriaco. Pues allí nos colamos y nos usamos la sauna, y nadie nos controló y nos dijo nada. Fue el broche de oro a las vacaciones.

hay una sauna en la que no se puede colar

Pingüino VI

pingüinos bebés

¿Miedo a viajar sólo por Sudamérica?

Desde que hace un par de meses hablo con mis amigos y gente cercana sobre el viaje  me preguntan a veces que si tengo miedo de lo que me pueda pasar viajando solo por ahí. Yo entiendo que la gente piensa principalmente en robos o atracos con violencia, que aunque no sean muy comunes existen y principalmente en grandes ciudades. Igualmente desde España se tienen algunos preconceptos especialmente de países como Colombia por ejemplo.

Por supuesto que a veces tengo miedo o algún temor. Sin embargo la mayoría de las ocasiones los temores son otros distintos y pueden ir de los más estúpidos a otros más serios. A veces me preocupo por si seré capaz de afrontar la vergüenza que a veces me impide socializarme tanto como quisiera y otras por ejemplo me pregunto qué haré si pierdo o me roban todas las tarjegas de crédito que lleve conmigo.

Soy muy consciente de que hay riesgos y de que hay que ser cauteloso. Por suerte esto de los blogs no es nada nuevo y hay mucha gente que como yo ha escrito o está escribiendo todos sus viajes y lo publica en Internet. Esta ha sido una de las mejores fuentes de información para hacerme una idea cómo es el viajar sólo, lo que me puedo esperar, algunas precauciones a tomar y cuáles son los riesgos que existen.

Algunos amigos y mi familia claro está temen que me pase algo. Pero la mayor probabilidad está en que a uno le roben el dinero, tarjetas, pertenencias, etc. con las incómodas conseuencias que ello conlleva. Pero es un riesgo inevitable y que hay que correr si uno quiere ver mundo, o eso es lo que pienso yo.

Al margen de esto, mis temores o preocupaciones son internos y están en mi cabeza más que allí afuera. Nunca he viajado sólo y nunca he viajado fuera de Europa. La mayor parte del tiempo pienso en este viaje con mucha ilusión y ganas, pero a veces no puedo evitar preguntarme cosas como: ¿y si me doy cuenta de que no estoy a gusto viajando sólo? ¿y si tras dos o tres meses estoy hasta el moño y quiero volver? ¿tanto tiempo esperando y tanto dinero ahorrado al final para nada? ¿y si enfermo o tengo un accidente y tengo que volver antes de lo que quisiera? En fin, temores y dudas del principiante.

Pingüino V

pingüino en el hielo

Croacia V: Plitvice y Zagreb

Con esta viene ya la última entrada del viaje a Croacia. Después de la paliza que nos dimos con la excursioncita en Paklenica nos fuimos hacia Zagreb donde un par de días después cogeríamos el avión de vuelta a casa. Sin embargo no podíamos dejar de lado el parque natural más famoso de toda Croacia: Los lagos de Plitvice.

Se trata de otro parque en el que se puede contemplar paisaje karstico. Consiste en una gran red de diferentes lagos conectados entre sí por saltos de agua y cascadas. Las aguas cambian de color desde el azul turquesa al verde oscuro y estan rodeadas de frondosos bosques. Para recorrer el parque se camina por pasarelas y se toman barcos y/o autobuses.

Cascada en el parque nacional de Plitvice

Lago turquesa en Plitvice

El día estaba nublado e incluso llovió un poco. Aquí ya notamos la gran diferencia de temperatura que había entre la costa y el interior y es que al mediodía había que estar abrigadillo.

Parque nacional de los lagos de Plitvice en Croacia

Según la guía en este parque sí que había osos y lobos pero evidentemente no vimos ninguno. El parque es bastante grande y enteramente boscoso, por lo que hay igualmente una gran oferta de excursiones. Sí que hicimos un pequeño bollo al coche, pero por suerte en Zagreb no lo vieron y no nos lo cobraron.

Ese mismo día llegamos a Zagreb. Ciudad que visitamos brevemente y de la que aunque no esperábamos mucho tampoco nos llevamos una gran sorpresa. Excepto de que hacía más frío del que pensábamos para ser mediados de septiembre, ¡y es que se estaba a la misma temperatura en Berlín!

Calle del centro de Zagreb

Pequeña y bonita pero no encontramos mucho por hacer. Quizás porque estábamos cansados o porque necesitábamos de un local que nos dijera donde ir. Intentamos entrar en el jardín botánico pero estaba cerrado. Sí que hicimos dos cosas:

  • Probamos uno de los mejores cafés de Zagreb en Eli’s café. El café estaba muy bueno pero el sitio era pequeño y estaba en medio de la calle comercial. Parecía una cafetería para pararse por unos minutos y continuar de compras.
  • Visitamos el Museo de Arte Naive de Croacia. Un museo muy pequeño y con pocas obras pero que nos parecieron muy interesantes. Descubrí lo que era en realidad el arte Naive y lo pude apreciar, además a ser pequeño el museo no quedé sobresaturado como me ocurre en otros . Me quedé con las obras del artista Ivan Generalić.

Ivan Generalic

Ésta al igual que otras obras no son cuadros sino que estan pintados en cristal por la parte de atrás. Es decir el artista pinta primero los detalles y las cosas más cercanas y al final pintaba los fondos.

Esto es todo lo que puedo contar sobre mi andadura por Croacia. Espero que sea de utilidad si alguien va para allá pronto. Puedo decir que la gente es muy amable con los turistas y aunque viven del turismo la costa no está tan estropeada como en España. Los precios casi los mismos pero todavía se encuentran restaurantes y alojamientos mucho más baratos.