Pingüino mochilero

Relatos de viajes

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Month: julio 2011

Último día de trabajo

Hoy es mi último día de trabajo. Ya he cerrado todo, ya he limpiado el ordenador, he recogido mi mesa… Ya sólo quedan unas horas para dar por cumplida una etapa que ha durado casi tres años. Este ha sido mi primer “trabajo de verdad” que ha durado casi tanto como podrían haber durado unos estudios universitarios básicos. Y ahora voy a sentir por primera vez cómo es estar en casa, en la calle, con los amigos sin pensar que tengo que madrugar al día siguiente o estudiar. ¡Todavía no sé si estaré como un rey el mes que me queda en Berlín o me estresará el no tener que hacer nada!

Durante este tiempo he aprendido mucho en mi trabajo y he conocido a gente a la que quiero y aprecio un montón. Aunque tengo muchas ganas de empezar el viaje que me espera siento en parque un poco de pena por lo que dejo atrás. Pero es momento de probar cosas nuevas, ¡de no estar tanto tiempo delante del ordenador y de activar más el cuerpo!

Ahora me queda preparar mi discurso, comer tarta y ¡celebrarlo por todo lo alto!

Pingüino XI

Amsterdam

Hace poco más de un año planeé una escapada a Amsterdam en uno de los pocos puentes que existen en Alemania. Al final fui sólo pues nadie podía venir conmigo y yo tenía ganas de salir de Berlín y de conocer la ciudad. Además tuve la suerte de que dos chicas se portarían fenomenalmente conmigo y me abrirían la puerta de su casa además de dedicar parte de su poco tiempo libre a un visitante novato como yo. Sin ellas mi experiencia de la ciudad habría sido totalmente diferente y seguro que no tan buena como lo fue.

Antes de llegar tenía ganas de visitar un montón de museos, de no perderme ninguna atracción turística y de patearme la ciudad. Sin embargo cuando llegué no hice apenas nada de lo planeado. No sé si fue por lo bien que me recibieron, por el buen tiempo que hacía o porque llegué con cansancio acumulado. Total que al final no entre en ningún museo y el tiempo que estuve sólo lo dedique a vagar por la ciudad y a sentarme en bancos a ver los botes y lanchas pasar. De lo que más me gustó, quizás porque no lo esperaba fue descubrir la arquitectura de algunos edificios al oeste de la ciudad, por los alrededores de Ooster Park y la isla de Java y KNSM.

Esta escapada me hizo pensar en las expectativas que uno se hace de los viajes antes de realizarlos y en ciertas imposiciones social que existe a la hora de visitar un sitio nuevo o hacer turismo. Como si el hecho de ir a una ciudad en otro país es casi de obligación pasar por los mejores museos y los monumentos más importantes. Una imposición que yo mismo me imponía antes aunque cada vez menos. Ese fin de semana en Amsterdam me enseñó que se puede disfrutar igualmente mucho y tener la sensación de hacer algo nuevo o diferente (en parte uno busca esto cuando viaja ¿no?) simplemente relajándose en un entorno nuevo y paseando por barrios menos concurridos.

En este sentido parto de la idea de que cuando este viajando por tanto tiempo tengo que ir con la mente abierta y relajado. Una ciudad tiene muchas caras, y la turística es sólo una. Si llego a una ciudad con ganas de fiesta pues a tratar de descubrir la vida nocturna, o si estoy interesado en relajarme puedo dormir mucho,dar pequeños paseos o hacer excursiones sin preocuparme por si estaré viendo todo lo que tendría que ver o no. Al fin y al cabo lo que quiero es disfrutar de hacer lo que me gusta a mi ritmo, conocer gente nueva y distintas maneras de enfocar la vida, y patearme una ciudad para conocer todo de ella no entra en mis planes.

 

 

Pingüino X

¿Me he adaptado a Berlín?

Llevo ya casi tres años viviendo en Berlín y sin duda irme por tanto tiempo de la ciudad va a suponer un punto de inflexión en esta etapa de mi vida. Pienso en las cosas que este lugar me ha brindado y he aprovechado y otras tantas cosas que podría haber hecho y oportunidades que he dejado pasar. También me pregunto cuánto me he integrado en la ciudad en la que vivo y en Alemania en general.

Me acuerdo que cuando estuve de Erasmus  hace seis años en Dinamarca, para mí integrarme con los daneses era importante porque estaba allí un año y tenía que aprovechar la oportunidad de conocer ese país y sus gentes en ese periodo corto de tiempo. Además ese era el espíritu del Erasmus, estudiar un año en otro país europeo para conocerlo más a fondo. Igual de importante era practicar mi inglés, que necesitaba mejorar mucho.

Cuando me vine aquí a Berlín, mis prioridades eran diferentes. Desde el principio sabía que me quería quedar a vivir aquí por un tiempo y cuando estuve más o menos asentado quería aprovechar mi tiempo libre para hacer las cosas que me gustan. Actividades que haría igualmente si estuviera trabajando en Barcelona por ejemplo, quería hacer mi vida normal aquí. Así en lugar de continuar aprendiendo alemán iba a hacer deporte después del trabajo o empecé a ir a clases de baile, algo que había deseado durante mucho tiempo. Sí, podría haber estudiado más alemán, al fin y al cabo estoy en Alemania y no sé por cuánto tiempo más estaré. Tendría que haber hecho más esfuerzo en conocer a alemanes y haberme integrado más con ellos pues reconozco que en mi círculo de amigos la mayoría son españoles e italianos. Pero tras este sentimiento de aprovechar uno su tiempo para aprender el idioma e integrarse con los locales, se esconde una sensación de que voy a estar aquí sólo una temporada. Y esta vez no era así. Vivo en Berlín y he hecho la ciudad mía. Tengo aquí mi trabajo y es aquí donde practico mis aficiones y paso el tiempo libre como me gusta hacerlo normalmente. Las amistades surgen con las personas que conecto más, sin importarme si son alemanes o extranjeros como yo. Evidentemente no me cierro a conocer a alemanes, y si se da la oportunidad hago amistad con ellos. El idioma no lo estoy mejorando como lo podría haber hecho, pero me defiendo y puedo desenvolverme en las situaciones cotidianas y entablar amistad con un local.

Evidentemente la curiosidad por conocer el país que me acogía era un motivo importante por el que yo quería venir. Había estudiado alemán un par de años en España y tenía muchas ganas de de mejorar mi alemán y conocer más sobre un país que me interesa. Sin embargo debo confesar que el atractivo que desprende Berlín como ciudad es muy distinto al atractivo que despierta en mí Alemania como país en general. Así me encanta vivir en Berlín y puedo quedarme aquí varios años pero si tuviera que vivir en otra ciudad de Alemania me lo pensaría bien.

Con esto no quiero minusvalorar la cultura alemana o las otras ciudades, pero varios motivos por los que me gusta vivir en Berlín son sus características únicas  que la diferencian del resto de Alemania y de las otras ciudades europeas que conozco. Por citar algunos diría los pocos coches que hay, el tamaño de las viviendas, el gran número de espacios verdes, el ambiente cosmopólita y relajado, la tolerancia que se respira en la ciudad y la creatividad que se observa en el día a día de sus gentes. Al mismo tiempo pienso a veces que estoy en un burbuja ya que me relaciono principalmente con gente de muchas nacionalidades que no saben por cuánto tiempo van a estar en esta ciudad y son pocos los alemanes que conozco de cerca. Estoy más enterado de lo que pasa en España de lo que pasa en Alemania y sigo cenando a las nueve o a las diez de la noche.

¿Me he integrado bien en Berlín? Es una pregunta que no sabría contestar. A lo mejor para muchos, viendo el círculo internacional en el que me muevo dirían que no. Sin embargo tengo un trabajo en una empresa alemana, tengo amigos, he vivido en la misma casa por más de dos años con la que estoy contento, puedo ir al médico y al dentista sin problemas y puedo defenderme sólo ante la burocracia alemana. En definitiva, tengo una vida sencilla y cómoda aquí, ¿no es esto adaptarse?

 

Pingüino IX

Dos semanas y media de trabajo

Estamos a 13 de julio y ya queda poco más de dos semanas para acabar el mes y también para que deje de trabajar. Que iba a acabar a finales de julio lo he sabido desde hace mucho y quizás por eso estas últimas semanas se me están haciendo un poco cuesta arriba.

Desde la primera semana que llegué a Berlín hace casi ya tres años he estado trabajando para la misma empresa. Empecé como becario buscando sitios y blogs en español y francés que quisieran adscribirse al servicio que prestamos y he acabado en el último año de “Country Manager Spain”, una palabra que suena muy bien pero que en la práctica no es nada especial. En el último tiempo el trabajo se me ha hecho mucho más aburrido que antes, en parte porque ya no hay muchas cosas nuevas que aprender y en parte porque tengo ya muchos pájaros en la cabeza.

Cuando tomé la decisión a principios de año, no solamente estaba decidiendo hacer un viaje importante si no que tomé la decisión de que en verano iba a dejar mi trabajo pasase lo que pasase y con ello la fuente de recursos que me permite vivir sin problemas en Berlín, la ciudad que me gusta pero que desgraciadamente escasea de trabajo. Pero hay que moverse para adelante y alentar cambios para no estancarnos. También hay que decir que soy jóven y que si no se hace esto ahora, ¿entonces cuándo? Mi intención además ha sido siempre volver a esta ciudad y abrir mi horizonte a otras posibilidades que la ciudad ofrece y que no he sido capaz de ver por haber estado encerrado en una oficina tanto tiempo. También he estado trabajando en esta empresa por tres años y tengo ya una experiencia en el marketing online que me puede permitir encontrar otro trabajo en el que no empiece de cero si veo que necesito la estabilidad de un trabajo fijo .

Una buena noticia es que al final no he tenido que dejar el trabajo como yo pensaba y he podido llegar a un acuerdo con la empresa por lo que ellos me despiden. Aunque esto significa que tengo que ir por todo el proceso de desempleo para no tener problemas el año que viene cuando vuelva a Alemania. El proceso aquí es diferente que en España, o al menos eso creo. En el momento en que recibí la carta de despido a mediados de junio tuve que ir al día siguiente al Arbeitsamt (Oficina de trabajo). Por el momento ya he ido unas tres veces y se que voy a tener que ir por lo menos unas dos veces más. La burocracia alemana se lanza sobre mí pero esto lo explicaré en otro post…

Fusion 2011

Hace una semana que volví del Fusion y me he dado cuenta de que todavía no he actualizado el blog. Y es que el tiempo en Berlín se me va acabando y me veo siempre con una gran cantidad de cosas a hacer además de que quiero disfrutar del breve verano berlinés.

El tiempo fue una auténtica mierda ya que estuvo lloviendo casi todo el tiempo y mucho. Por suerte mi tienda no se mojó y yo siempre tuve ropa seca para ponerme al día siguiente pero al final el festival era un gran barrizal y sumando la continua lluvia que no se iba nunca se hizo un tanto incómodo. De hecho mucha gente se fue ya el sábado pero nosotros aguantamos hasta el lunes por la mañana como unos campeones.

Eso sí la música cómo era de esperar me pareció excelente y los organizadores han manteniendo la misma atmósfera en el aeropuerto de Lärz. Me sorprendieron muchas de las bandas que mezclaban tantos estilos musicales y si no hubiera llovido tanto probablemente habría visto unas cuantas más. Hubiera querido ver a Herman Dune y a Yelle pero en un caso la intensa lluvia y en otro que el sitio estaba abarrotado me impidieron llegar a verlos. Lo que hice fue lo mismo del año pasado, dejarme sorprender por aquello que iba encontrando y si no era de mi gusto o me aburría, a cambiar de escenario. He intentado recordar el nombre de una banda que me gustó mucho y he buscado en la programación del sitio web pero no he podido encontrarlo. Era una banda que cantaba hip hop con música compuesta por instrumentos de viento y percursión, llegando a imitar la música electrónica a la que estamos acostumbrados.

Igual por la presencia de la lluvia no saqué muchas fotos y en la mayoría de las que tengosalgo yo y mis amigos. Como prefiero mantener el anonimato facial para aquellos que no me conocen subo apenas un par de fotos. Y también un video 😉

cargando el coche para el festivala puñetazosUno de los escenarios principalesturmbühne fusionun escenario cubiertoy encima lloviendo

 

Pingüino VIII

Bornholm II

La isla de Bornholm que en un principio puede parecer una provincia totalmente anodina esconde mucha historia. Hay vestigios de los pueblos que habitaban la isla durante la Edad del Bronce, dólmenes y se tiene constancia de cómo hacían sus enterramientos. En 1985 se hizo un gran hallazgo en un prado. Se encontraron más de 2.000 figuritas de personas labradas en oro y en otros metales hechas con moldes. Había varios patrones que se repetían numerosas veces que definían principalmente figuras de personas. Aunque ha dado bastantes pistas a los arqueólogos sobre los habitantes de esta zona de escandinavia de hace siglos todavía no se ha podido explicar la naturaleza de este tesoro ni el por qué de su origen.

En cuanto a naturaleza, uno de los mejores lugares de la isla son los acantilados de Hvidkleven donde se encuentra la Jons Kapel, un hueco en las rocas con forma de púlpito en el que vivió un sacerdote irlandés llamado Jon (o eso dice la leyenda).

 

 

El castilllo Hammershus es otra muestra de la importancia que debió de tener en el pasado la isla, ya que diferentes naciones como Dinamarca y Suecia se disputaban continuamente su control, que se ejercía principalmente desde esta fortaleza.

Al ir en bici por los bosques y por los acantilados no podía evitar acordarme de la afición que tenía de pequeño por todo lo medieval y la fantasía. Me imaginaba recorriendo el escenario en el que podrían haber ocurrido tantos de los libros que había leído cuando tenía 13 o 14 años. Este sentimiento ya no lo tengo tanto, quizás porque ya me he acostumbrado más a este tipo de paisaje o porque me he hecho más mayor pero hay que decir que cuando estaba de viaje por allí tenía la época adolescente mucho más cercana.