Estamos a 13 de julio y ya queda poco más de dos semanas para acabar el mes y también para que deje de trabajar. Que iba a acabar a finales de julio lo he sabido desde hace mucho y quizás por eso estas últimas semanas se me están haciendo un poco cuesta arriba.

Desde la primera semana que llegué a Berlín hace casi ya tres años he estado trabajando para la misma empresa. Empecé como becario buscando sitios y blogs en español y francés que quisieran adscribirse al servicio que prestamos y he acabado en el último año de “Country Manager Spain”, una palabra que suena muy bien pero que en la práctica no es nada especial. En el último tiempo el trabajo se me ha hecho mucho más aburrido que antes, en parte porque ya no hay muchas cosas nuevas que aprender y en parte porque tengo ya muchos pájaros en la cabeza.

Cuando tomé la decisión a principios de año, no solamente estaba decidiendo hacer un viaje importante si no que tomé la decisión de que en verano iba a dejar mi trabajo pasase lo que pasase y con ello la fuente de recursos que me permite vivir sin problemas en Berlín, la ciudad que me gusta pero que desgraciadamente escasea de trabajo. Pero hay que moverse para adelante y alentar cambios para no estancarnos. También hay que decir que soy jóven y que si no se hace esto ahora, ¿entonces cuándo? Mi intención además ha sido siempre volver a esta ciudad y abrir mi horizonte a otras posibilidades que la ciudad ofrece y que no he sido capaz de ver por haber estado encerrado en una oficina tanto tiempo. También he estado trabajando en esta empresa por tres años y tengo ya una experiencia en el marketing online que me puede permitir encontrar otro trabajo en el que no empiece de cero si veo que necesito la estabilidad de un trabajo fijo .

Una buena noticia es que al final no he tenido que dejar el trabajo como yo pensaba y he podido llegar a un acuerdo con la empresa por lo que ellos me despiden. Aunque esto significa que tengo que ir por todo el proceso de desempleo para no tener problemas el año que viene cuando vuelva a Alemania. El proceso aquí es diferente que en España, o al menos eso creo. En el momento en que recibí la carta de despido a mediados de junio tuve que ir al día siguiente al Arbeitsamt (Oficina de trabajo). Por el momento ya he ido unas tres veces y se que voy a tener que ir por lo menos unas dos veces más. La burocracia alemana se lanza sobre mí pero esto lo explicaré en otro post…