Pingüino mochilero

Relatos de viajes

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Month: agosto 2011 (page 1 of 2)

Aufwiedersehen Berlin!

La última semana la he dedicado a hacer cajas, empaquetar cosas, pensar que hacía con todas mis pertenencias. El fin de semana he celebrado una barbacoa multitudinaria de despedida en el día más caluroso de todo el verano y he ido a una macrofiesta en una impresionante vieja fábrica. He pasado el último tiempo con mis amigos y he comido mi última hamburguesa en el Burgeramt de Boxi.

Mi habitación está totalmente vacía y parece totalmente otra. Los posters y las fotos que tenía colgadas ya no están. Quedán poco más de horas para que vaya al aeropuerto de Tegel y coja el avión a Madrid y no puedo ocultar que estoy nervioso, contento, triste y preocupado al mismo tiempo. Además siempre me estreso cuando voy a volar porque pienso que algo va a ir mal en el aeropuerto y no podré embarcar o que llegaré tarde.

No es un adiós, es un hasta luego. El año que viene volveré a Berlín y volveré a mi habitación con todos mis muebles y libros. Y volverá a ser verano de nuevo.

Aufwiedersehen Berlin, ich werde dich vermissen!

Fiordos noruegos III

El primer glaciar que he visto fue en Noruega (sé que tiene delito que todavía no haya visto el glaciar de Marboré en Huesca). Si no recuerdo mal es el glaciar de Jodestal, situado en un parque nacional al norte de Bergen y al que se accedía tras un paseo no muy largo. Era realmente bonito aunque espero que en el sur de Argentina y Chile pueda ver glaciares mucho más impresionantes. .

 

 

Una elemento que me encantó del paisaje noruego eran las iglesias de madera blanca de los pueblecitos. Más o menos todas eran bastante parecidas pero destacaban entre las casas de colores marrones oscuros y rojas. Normalmente tenían también los cementerios al lado. Esta en concreto estaba a orillas de un fiordo.

Esto es lo que se veía con la iglesia a la espalda.

El último día estábamos en el fiordo de Geiranger, a unos 450 kilómetros de Oslo y teníamos que volver con un límite de velocidad de 80 Km/h y por carreteras de montaña. Habíamos ido hasta allí siguiendo las indicaciones de los chicos que nos habíamos encontrado en el camping de Bergen. Nos habían recomendado además un alojamiento concreto donde además se podía pedir al dueño alquilar una lancha y adentrarse en el fiordo. Total que optamos por cogerla a las 7 de la mañana, de manera que a las 8 u 8.30 podíamos estar ya en la carretera de vuelta a Oslo.

El viaje de vuelta fue una odisea. Tras pegarnos una gran paliza conduciendo  llegamos a la oficina de la compañía de alquiler de coches en las afueras de la ciudad. Luego teníamos que tomar el transporte público que no entendíamos para la estación de autobuses. Evidentemente nos perdimos y estabamos en medio de la calle, de noche y muertos de frío. Y con el estrés de que perdíamos nuestro autobús de vuelta a Copenhague. Por suerte apareció una chica de Granada en medio de la nada que nos indicó como llegar a la estación de autobuses y por fin vuelta a casa.

Pingüino XV

Fiordos noruegos II

Viajar no resultaba barato e íbamos con el presupuesto bastante ajustado de estudiantes Erasmus en Escandinavia. Comíamos siempre comida fría de picnic en cualquier lugar: pan con cosas, huevos cocidos, zanahorias, galletas. Los noruegos nos miraban bastante asombrados de los sitios en los que hacíamos los picnics. La gastronomía noruega no la pudimos explorar mucho tampoco. Además estaban los ferries. Hay que embarcar en muchísimos para recorrer la costa y en cada uno hay que pagar un peaje por el coche y las personas. Podían costar más o menos, dependiendo del tiempo que podía variar entre diez minutos a una hora casi

No es algo de lo que me sienta muy orgulloso pero tratamos de colarnos en todos los posibles. En algunos funcionó, en otros no, en otros conseguimos que solamente la mitad de nosotros pagara. El truco estaba en quedarse en el coche o en que la mitad se quedara en el coche y la otra mita anduviera por dentro del barco, así cuando venían a cobrar decíamos que éramos menos. Otro truco estaba en salir corriendo del ferrie a toda mecha, parece mentira pero nos funcionó una vez.

Estas son vistas que tuvimos desde alguno de los ferries.

 

Los paisajes eran siempre impresionantes. Y gracias a a luz de la luna llena había una gran claridad por la noche. Se podía ver practicamente todo. Evidentemente no se podían sacar fotos, pero la siguiente foto que la saqué al atardecer se acerca a como se veían los valles por la noche.

La foto de abajo muestra lo que podíamos ver desde una de las cabañas en las que nos alojamos. Por la noche se veía todo con un filtro azulado muy intenso. Estuvimos un buen rato fuera contemplando el paisaje y la luna, eso sí con mil mantas encima.

 

Pingüino XIV

Fiordos noruegos I

Ya he hablado de mi viaje a Bornholm cuando estuve viviendo en Copenhague. Un viaje del que no esperaba mucho y que a pesar de la sencillez de sus paisajes me impactó y disfruté mucho. Sin embargo, el viaje del que tengo mejores recuerdos fue una ruta fugaz por los fiordos noruegos. Fueron tres días de muchas horas en la carretera y de contemplación de la costa noruega a través de la ventanilla del coche. Tres días en los que iba apretado en la parte trasera de un coche mientras escuchábamos los grandes éxitos de Alaska y en los que dormíamos en camping semidesiertos.

Fuimos a finales de marzo, un año en el que la Semana Santa había caído bastante pronto. Tuvimos mucha suerte con el tiempo ya que nos hizo sol, no llovió y por la noche una gran luna llena iluminaba las montañas con una luz muy azulada, quizás por el reflejo en la nieve y el hielo. Las montañas tenían nieve en las cumbres y algunos fiordos estaban cubiertos por una gran capa de hielo. Pero el frío no era excesivo y se podía pasear sin guantes, bufanda y gorros durante el día.

Así eran los campings en los que nos alojábamos. Cabañitas monas y bien calientes por dentro. Y ese es el coche que alquilamos. Y la banda sonora era “Quiero ser un bote de Colón” que sonaba por lo menos cada vez que arrancábamos el coche.

Justamente en el primer camping que nos alojamos conocimos a un grupo de españoles que nos explicaron su ruta. Nosotros no habíamos planeado prácticamente nada, solamente que cogíamos un coche de alquiler en Oslo por la mañana y conducíamos hasta Bergen. Ellos venían del norte así que copiamos su ruta pero en el sentido inverso.

 

Nuestra primera parada fue Bergen, ciudad mucho más bonita que Oslo y que merece mucho más la pena visitar. Las fotos lo dicen todo.

Y esto es Bryggen, las famosas casas de madera de Bergen, que tienen cerca de trescientos años de antigüedad.

Continuará…

Rügen

Rügen es una isla donde impera una luz brillante y blanca como la arena de sus playas. El mar es azul y los bosques son de color verde intenso. En verano la brisa sopla suave y el mediodía es el mejor momento para tomar el sol y escuchar el sonido del mar.

Es la mayor isla de Alemania. Situada en la costa báltica muy próxima a Polonia. Dentro de Alemania es uno de los mejores destinos túristicos para el verano y uno de los favoritos para los alemanes. ¡Es raro estar en la playa y ser el guiri!

Aprovechando que tengo un mes de “vacaciones” en Berlín y que la primera semana de agosto pintaba buena en la costa báltica o en el Ostsee como lo llaman los alemanes, nos cogimos un tren a la costa aprovechando la oferta que hace la compañía de trenes alemana a los berlineses con el ostsee-ticket: ida y vuelta por sólo 40 €. Como ya he contado aquí, ya había estado en una isla del Báltico pero mucho más pequeña y realmente diferente.

Viendo el verano que estamos teniendo en Berlín que más que verano parece un otoño, unos días de playa y sol han venido bien para relajarse y tomar algo de color. Fuimos con la idea de hacer mucha bicicleta y paseo pero al final el tiempo fue mucho mejor de lo esperado y lo pasamos casi todo el tiempo en sus bonitas playas. Eso sí, siempre en bicicleta. Alquilarlas resultaba bastante barato, por menos de 10 € se tenía una bicicleta para todo un día.

Esta foto es haciendo el tonto en momento Nouvelle Vague: viento en la cara, jersey a rayas, pantalones cortos y pies descalzos en la arena blanca. Realmente la playa con esa luz tan blanca parecía una escena de película.

Si alguien va a la isla no se puede perder el Parque Nacional Jasmund o Jasmund Nationalpark. Está al noreste de la isla y sin minusvalorar el bosque que lo compone, lo que realmente destaca son sus acantilados de tiza. Nosotros por desgracia no tuvimos mucho tiempo para verlos pero merece la pena pasearse por debaje de ellos durante horas.

Y finalemente los famosos acantilados

En esta ocasión no he tomado yo las fotos. Fue la cámara de Nico la que captó todas estas instantáneas deRügen. Un lugar mágico, donde todo tiene distintos puntos de vista…

Pingüino XIII

Mis andanzas con la burocracia alemana

Normalizar el paro en Alemania es equivalente a un largo proceso de ir y venir a oficinas y rellenar formularios y tratar de entenderse en alemán cn funcionari@s a veces amables y a veces no tanto. Esta ha sido mi experiencia, para quien le pueda ayudar.

Recibo mi carta de despido a mediados de junio y sé que tengo que ir en los tres días siguientes al Arbeitsamt u Oficina de Empleo. Normalmente esto es un mes antes aunque en mi caso fueron dos meses antes. Voy a una ventanilla y te mandan a una sala. Allí me llaman, me piden unos datos, me dan unos papeles a rellenar y me dan una cita para dentro de una semana. Me la dan para finales de junio, todavía me queda más de un mes de trabajo..

En esta segunda visita voy con un pequeño formulario rellenado en el que he introducido datos básicos personales, datos sobre el trabajo y mi currículum. En la reunión básicamente lo que hacen es introducir los datos en el ordenador delante mío, datos que yo he escrito a mano en casa. Me van haciendo preguntas sobre campos que no han quedado claros o miran con qué campos de su base de datos coincide mi formación y conocimientos. A partir de esta reunión se inician dos procesos distintos e independientes. Por un lado mi búsqueda de nuevo empleo, que tengo que empezar en ese momento y por otro lado la solicitación de la prestación de desempleo o Arbeitlosengeld.

Búsqueda de empleo

En esta primera reunión me dan de nuevo más formularios a rellenar. Esta vez más difíciles (para alquien que no hable alemán) en los que relleno qué tipo de trabajo quiero buscar, mi disponibilidad, dónde, etc. Este formulario lo tengo que hacer llegar a su oficina o mandarlo por correo en menos de una semana. Como yo la tengo cerca del trabajo voy un tercer día a dejar los papelitos. Después tengo que esperar una carta en la que me cité$n a una nueva reunión.

Me llega la carta y vuelvo a ir a la oficina a mediados – finales de julio (todavía no he dejado de trabajar). Voy a la reunión a las 8 de la mañana (cuarta vez que voy a la Oficina de Empleo) y me hacen preguntas como, ¿qué has buscado hasta ahora? ¿cuántos CVs has mandado? ¿cuántos puedes mandar por mes? Yo digo algo como ocho y me dice: “Vale, ahora me tendrás que mandar cada mes una lista de los sitios a los que has mandado tu candidatura”. Después me enseña ofertas de la bolsa de trabajo y me enseña un par que están bien pero luego me doy cuenta que están en otras partes de Alemania. Y yo digo, ¿pero si no son en Berlín? ¡Y la funcionaria me señala que yo he puesto en el formulario que estoy dispuesto a buscar trabajo por todo el páis! Lo cambia y me avisa, ¡a los cuatro de no encontrar trabajo tendrás que buscar por todo Alemania! La entrevista dura sólo 30 minutos y me avisa que la próxima es en diciembre si no he encontrado trabajo todavía.

Petición de la prestación de desempleo

En la primera reunión me habían indicado otra lista de papeles y formularios a rellenar que tengo que llevar a otra reunión futura incierta en el tiempo. Son mi carta de despido, mi documento de empadronamiento, mi DNI, mi tarjeta de impuestos que debía pedir de vuelta a mi empresa, un papel que tenía que ir a buscar a otra oficina para el que estuve esperando casi dos horas y que luego en la entrevista lo mirarían menos de tres segundos, un formulario rellenado por mi y otro formulario rellenado por mi empresa.

A los pocos días tengo ya todo listo y llamo al número de teléfono para decirles que ya está todo preparado y que cuándo me dan la cita. Es principios de julio y todavía trabajo hasta finales del mes. Me preguntan por teléfono que compruebe una cosa en el formulario rellenado por mi empresa, una tabla en la que figura lo que he cobrado durante el último año. Me preguntan si figura julio y como todavía es principios de mes no lo han puesto. Total que tengo que esperar a finales de mes, volver a pedir a mi empresa que me hagan el papel con el mes de julio y volver a llamar. Vuelvo a llamar a finales de julio para que me den la cita. En esta ocasión entiendo mucho menos a la telefonista. Me dice ven mañana, aunque extrañamente no me da una hora. Voy al día siguiente a la ventanilla , y me dicen que suba a la sala de costumbre. Ya es mi quinta visita y cuando me llaman a una mesa digo que vengo a entregar los papeles. Me preguntan por mi cita y digo que he llamado ayer y que me dijeron que fuera al dia siguiente. Me dicen que necesito una cita y me la dan para la semana siguiente.

Voy a la semana siguiente, es mi primera semana de no trabajo y mi sexta y última visita por el momento a la oficina de empleo. En un principio todo está en orden, pero el funcionario ve una cosa. Mi carta de despido fue escrita el 1 de junio pero yo no fui a la oficina de empleo hasta el 16 de junio. La razón fue que yo estuve de vacaciones del 2 al 14 de junio en Passau, volví a la oficina el 15 y el 16 fui a notificarlo. El funcionario me dice que me tienen que penalizar unas cuantas semanas de prestación por ello y yo le explico lo que pasó. Me pide que lo demuestre y lo único que se me ocurre es mostrarle los billetes electrónicos de autobus que tengo en mi correo. Así que ni más ni menos me da su ordenador, entro en mi cuenta de correo, busco el correo de la compaía de autobuses, se lo muestro, lo imprime y me salvo de la penalización… ¡ufff!

Ya está todo en orden. Ahora sólo me queda despuntarme a finales de mes para decir que me voy fuera de Alemania. Cuando vueva el año que viene tendré que volver para decir que estoy de vuelta y que vuelvo a buscar trabajo. ¡Espero que el proceso no sea tan agónico!

Pingüino XII