Pingüino mochilero

Relatos de viajes

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Month: septiembre 2011 (page 1 of 2)

San Telmo

Lucas y Pippo, los chicos que me han acogido viven en el barrio de San Telmo, el barrio del tango y de Mafalda. Quino vivió aquí y ambientó su tira cómica en los alrededores de su casa. También es el barrio de los anticuarios y tiene una atmósfera especial que me recuerda a Friedrichshain, aunque realmente no tienen nada que ver como veréis en las fotos que vienen luego.

Durante estos primeros días me he dedicado a beber cerveza con mis anfitriones, he comido en restaurantes donde la comida estaba de muerte, he conocido a sus amigos y también he paseado mucho tiempo solo. Poco a poco voy venciendo la vergüenza que me daba hacer ciertas cosas por mi mismo, como comer en un restaurante, tomar algo en un café o bar, ir a un concierto… Algunas me dan más vergüenza que otras aunque no sea la primera vez que las haga en solitario. Pero todavía debo enfrentarme a pequeños momentos en los que siento reparo y después de dar algunas vueltas y paseo inútil pienso, ¡venga a ello!

Para estas ocasiones llevo en mi mochila libros y la libreta Moleskine que me regalaron y en la que hago anotaciones, pero luego me siento bien estando sentado en la mesa mirando a la nada ensimismado en mis propios pensamientos u observando a la gente en la calle. Es extraño porque sólo siento el apuro cuando estoy por entrar, luego una vez sentado y con la consumición delante de mí estoy tan a gusto como un arbusto. Segurísimo que en unos días ya me habré acostumbrado.

Por lo tanto puedo decir que estoy muy bien, estoy disfrutando la ciudad y de la posibilidad de estar en un lugar nuevo tan novedoso y diferente para mí. Lucas y su compañero Pippo se están portando de maravilla además de que me dejan que me quede algunos días más en su casa. Y ahora llega el fin de semana, por lo que veamos cómo es el ambiente nocturno porteño.

..y aquí van algunas fotos de San Telmo, el hasta por el momento mi barrio favorito.

 

 

Fué llegar a Buenos Aires y todo empezó a ir bien

El día del viaje empezó mal y acabó mal. Pero fue salir del aeropuerto de Buenos Aires en autobús hacia el centro y a partir de entonces todo ha ido de perlas.

El sábado pasado tenía que ir a Zaragoza para coger el AVE que me llevaría a Madrid. El vuelo lo tenía el sábado por la noche. Me despierto con dolor de tripa, como si tuviera una fuerte indigestión. Y cuando estaba de pie me mareaba y sentía nauseas. Las razones podrían haber sido la pedazo de cena que me eche entre pecho y espalda con mi familia la noche de antes, a base de embutido, chorizo, morcilla, huevos rotos, etc; sumada al café con baileys, al gin tonic y a las cervezas. Pero sobre todo fueron los nervios y cuando me di cuenta de que los estaba sintomatizando en el estómago no me quedo más remedio que intentar relajarme y concentrarme en la respiración. Más de una hora estuve tumbado esperando a que mis  intestinos se relajaran y dejaran fluir los trozos de morcilla de nuevo, mientras la mochila todavia tenía que hacerse.

Pero dió tiempo y llegué a Madrid en buen estado de salud y pasé un rato agradable con Marta y Myriam y llegué al aeropuerto a eso de las 23, tal como estaba planeado. Pero cuando voy a facturar la empleada de Iberia me pone un problema y me dice que necesito un visado para volar, ya que al haber planeado la vuelta con más de tres meses a pesar de que sea desde otro país, no tenía manera de demostrar que no iba a pasar más de los tres meses que se me permite estar en Argentina como turista. A todo esto me hacen comprar un billete de vuelta para poder embarcar, y yo con todo el estrés y nervios voy al stand de Iberia siguiendo sus instrucciones rezando para que de tiempo a todo antes de que cierre la facturación. La historia del billete es para contarla otro día cuando esté resuelta, pero cuando vuelvo ya con el billete, el empleado de Iberia que me atiende en esta ocasión no me pregunta por el visado ni nada (si veía en su ordenador que tenía el billete de vuelta no lo sé, pero no preguntó nada).

Una vez facturado el equipaje pude respirar con alivio y me dirigí ya a embarcar el avión, eso sí un tanto intranquilo porque tal como me había pintado el panorama la primera empleada de Iberia me imaginaba que entrar en Argentina sería como entrar en los EEUU y que me harían muchas preguntas y que me preguntarían por mi vuelta. Total que en el aeropuerto de Buenos Aires todo fue como la seda y no me hicieron ninguna pregunta ni media y pasé todos los trámites con bastante rapidez (si en el puesto fronterizo tenían acceso a mis reservas, no lo sé, pero lo dudo).

Fue salir de aeropuerto y todos los nervios y estrés del viaje se disiparon y con una gran sonrisa en la cara me dirigí a casa de Lucas y Pippo, dos personas encantadoras que me han abierto la puerta de su casa. Por el momento no conozco mucho de la ciudad ya que voy despacito, ¡pero pronto actualizaré!

Pingüino XX

Happiness

“Recuerda, la felicidad es una manera de viajar, no un destino”, Roy Goodman.

Brindado por Myriam y Porto, ¡gracias!

¡Allá voy!

Ya faltan sólo unas horas para embarcarme en el avión. Por el momento, lo que me separa es un viaje en coche a Zaragoza, un trayecto en AVE hasta Madrid, unas horas de esparcimiento con algunos amigos y camino para el aeropuerto. Mi vuelo sale a la 1 de la madrugada y llegaré a Buenos Aires sobre las 8 de la mañana hora local. Lo primero que haré será ir a casa de Lucas, el amigo de una amiga de Berlín que me ha abierto las puertas de su casa. ¡Gracias a los dos y para allá vamos!

(camiseta made by Avanthard! especial para Pinguinomochilero.com)

¿Qué he puesto en la mochila? (+ lo puesto)

MOCHILA GRANDE
  • Cuatro camisetas: una camiseta de manga larga térmica; dos camisetas de deporte, para que transpiren y se sequen rápido después de lavarla y una de algodón.
  • Tres pantalones: unos largos de montaña desmontables, unos largos de montaña más recios y unos chinos que si hace calor los podré convertir en cortos.
  • Mallas térmicas.
  • Bañador.
  • Dos jerseys polares, de distinto grosor y que me puedo poner uno encima del otro.
  • Chubasquero bueno y cortavientos.
  • Seis pares de calcetines y seis calzoncillos.
  • Botas de trecking.
  • Zapatillas viejas.
  • Chanclas.
  • Neceser con lo mínimo: cepillo, pasta de dientes, champú diminuto y pastilla jabón para el cuerpo y ropa.
  • Toalla de microfibras.
  • Botiquín con mogollón de cosas, dese tiritas y Vetadine a antidiarreicos, antibióticos, antihistamínicos, etc.
  • Saco de dormir.
  • Tiena ultraligera y unipersonal.
  • Bastón de trecking.
  • Frontal.
  • Navaja suiza multiusos.
  • Aguja e hilo.
  • Candados e imperdibles.
  • Cuerda y pinzas.

MOCHILA PEQUEÑA

  • Gafas de sol.
  • Gafas de ver.
  • 2 libretas para apuntar.
  • Guía de viajes.
  • Libro de lectura.
  • Reproductor mp3.
  • Cámara digital compacta.
  • Móvil.
  • Carpetita con papeles y fotocopias.

RIÑONERA

  • Tarjetas de crédito, pesos argentinos y dólares estadounidenses.
  • Pasaporte y libro de vacunas.

 

¡Un montón de cosas! La mochila no está finalizada, todo está encima de la cama y no lo he metido dentro. Realmente no parece mucho lo veré en el útlimo momento así que todavía estoy a tiempo de poner/quitar cosas.

¿Alguna sugerencia?

Couch surfing y granjas ecológicas

Últimamente me han preguntado con frecuencia un par de cosas. Primero que qué voy hacer allí además de visitar lugares y también dónde me voy a alojar. Pues además de visitar lugares nuevos, conocer gente y adentrarme en culturas nuevas, voy a hacer wwoofing. Y a parte de alojamientos clásicos como camping (sí, llevo una tienda pequeñita) y hostales, voy a practicar Couch Surfing. Y para los que no sepan de lo que estoy hablando, he aquí una explicación.

WWOOF

La organización WWOOF es una organización que aglutina principalmente granjas ecológicas de un país. Cada país opera independientemente por lo que hay un WWOOF Argentina, un WWOOF Chile, un WWOOF Canadá, etc. Pagando una pequeña cuota se accede por un año al listado de granjas del país y sus datos de contacto. La organización ya no hace más,es papel del wwoofer ponerse en contacto con la granja, informarse de las condiciones y desplazarse hasta allá. Normalmente la granja ofrece alojamiento y comida por unas horas de trabajo a la semana, pero es algo que hay que acordar con los encargados de cada granja. Yo me he adscrito a WWOOF Argentina, pues había oído que era uno de los países sudamericano en los que mejor funciona.

Couch Surfing

Couch Surfing es otra organización que se sirve de su página web. A través de esta página cualquiera puede ofrecer su casa a viajeros. Igualmente cualquiera puede pedir alojamiento en casas de los demás, sin ser obligatorio ofrecer tu casa. Lleva ya muchos años en funcionamiento por lo que tiene una gran comunidad de usuarios repartidos por todo el mundo. Además la red se sirve de un sistema de confianza para dar seguridad a la comunidad. Así si te ha ido bien alojando o siendo hospedado, uno deja comentarios positivos en el perfil del otro miembro de manera que sirven como votos de confianza a la hora de elegir a quien alojar o a quien pedir alojamiento. Hay que decir que tampoco es como irse a un hostel, la gracia de la cosa es pasar tiempo con la persona que te abre su casa y compartir buenos momentos. Yo llevaba tiempo con ganas de probarlo, iba a hacerlo en mi viaje a Amsterdam pero al final no fue necesario, los contactos personales fueron suficientes.

 

Parte de estos días lo he destinado a buscar granjas cerca de Buenos Aires y gente que estuviera dispuesta a alojarme. He estado buscando en concreto en la provincia de Buenos Aires, para parar unas semanas antes de irme al sur ya que octubre será todavía muy frío allí abajo me parece. He recibido respuestas positivas por lo que todo irá bien creo. Y en cuando al Couch Surfing también ha ido bien y parece que ¡tendré mi primera experiencia en la capital bonaerense!

Pingüino XIX

Cuenta atrás

Ya falta poco menos de una semana para que coja el avión a Buenos Aires. Los nervios empiezan a aparecer y ya me cuesta dormirme un poco por las noches. Son producidos por una mezcla de la incertidumbre ante cómo me voy a desenvolver durante los primeros días en Argentina junto con un poco de estrés ante todos los pequeños detalles que tengo que preparar antes de irme y el hecho de que todavía no sé dónde me alojaré con seguridad y en qué granja me aceptarán como voluntario.Durante estas tres semanas que he pasado en Huesca he estado bastante ocupado con los preparativos y con la compra del material que necesito y si que es cierto que conforme avanzo con los preparativos y veo que acabaré todo a tiempo me relajo también un poco más.

Cuando estaba en Berlín no lo había pensado pero cosas básicas como elegir el seguro de viaje o la tienda de campaña me han consumido mucho más tiempo del esperado y he mi tiempo lo he ido dedicando a asuntos  como pensar en si llevaré bolsillos secretos en los pantalones, hacerme la cuenta del banco, cambiarme de compañía de teléfono, darme las vacunas, hacerme con el botiquín de viaje, hacerme los análisis para comprobar que estoy bien, buscar gente en couch surfing que quiera alojarme en su casa de Buenos Aires, buscar granjas en las que pueda trabajar como voluntario (de esto tengo que hablar en otra entrada) entre otras cosas.

También he tenido que comprar ropa y equipamiento que no tenía, como un buen chubasquero y  jerséis polares ya que pasaré mucho tiempo en zonas de montaña, unas botas de trecking puesto que las mías son muy grandes y pesadas, un saco de dormir que no ocupe mucho espacio, la tienda unipersonal y ultraligera que comentaba, unas gafas de sol nuevas que no se me caigan de la cara, un frontal, ropa térmica, etc.

Evidentemente no me voy a comparar a cuando estaba trabajando, entonces sí que estaba ocupado, pero estas tres semanas han pasado rapidísimas y todavía tengo varios preparativos pendientes en esta última. Al final no he tenido tiempo este verano para relajarme, leer y ver películas que es lo que pensaba que podría hacer al dejar de trabajar. Sin embargo con estas distracciones mantengo mi mente ocupada hasta el último día y no voy a negar que son un elemento más del viaje que estoy disfrutando como un niño.

¡Ya quedan 6 días!

Pingüino XVIII