Este fin de semana lo he pasado en Punta Arenas, la ciudad más importante de la región magallánica y antártica chilena.

He sido acogido por Oskarina y Pepe, los tíos de mi amiga Tania. Se han portado increiblemente bien conmigo. Son unas personas fabulosamente amables, generosas y hospitalarias. Además de haberme acogido en su casa y llevado de paseo, me están ayudando a planear mi ruta y a prepararme para la aventura que me espera esta semana en Las Torres del Paine.

Viven en una linda casita junto al mar, el Estrecho de Magallanes, y a lo lejos se divisa La Tierra del Fuego.

Además de ellos dos, en la casita viven con sus dos hijos de tres y cinco años, un poco revoltosillos pero los dos muy divertidos. Como dice Oskarina, uno se puede agotar pero nunca aburrir con ellos. Uno no para de reír, por lo que además de haber conversado con Oskarina y Pepe, haber visto la ciudad y algo de sus alrededores he jugado con ellos.


La ciudad de Punta Arenas, que vivió tiempos de oro cuando vivían de la lana, vive ahora principalmente de la petroquímica y del turismo. Y es que la ciudad está cerca del Parque Nacional de las Torres del Paine, al que me dirigiré el martes para pasar varios días. Y este es sólo uno de los atractivos de la zona.

De alguna manera, al pasear por las calles sus casas me recordaban al norte de Alemania o a pueblos daneses y noruegos. Con sus casitas bajas de madera y pintadas de colores.

Además de haber estado viendo pingüinos, de los que hablaré en otra entrada, he estado en un fuerte que construyeron los primeros españoles que trataron asentarse aquí. Hubo mucho muertos entre los primeros colonos, pues las tierras son inhóspitas y no producen mucho alimento. Lo que extraña es que siendo gallegos la mayoría, ¿cómo es que no pescaban marisco siendo que aquí hay tanto? Se trata del Fuerte Bulnes, en el Parque Rey Don Felipe.

La construcción no es gran cosa y tampoco se podía esperar mucho, pero el lugar donde está es bien bonito y uno siente que los andes están llegando a su fin para dar paso al mar.