El Bolsón

Después de El Parque de los Alerces tomé un bus hacia la famosa localidad El Bolsón, una ciudad calificada de hippy, muy cerquita de San Carlos de Bariloche. El Bolsón goza de un microclima que la hace propicia para el cultivo de fresas, frambuesas y cerezas, por lo que son grandes productores de mermeladas. Sus heladerías artesanales, son también increibles y abundan los sabores de diferentes frutos del bosque. Aquí ya hace mucho más calor que el que hacía en El Chaltén y en Ushuaia por lo que los helados son mucho más apetecibles y ¡también me estoy poniendo bueno de fresas y cerezas!

Por la zona ha tenido mucho auge la permacultura y es evidente que cuando uno pasea por las calles cuanto valorar el preservar el entorno natural del valle. También hay un mercado de artesanías y productos caseros, y en general, se ve más perroflautas que la media.

El paisaje en los alrededores de El Bolsón es increible. Está rodeado de montañas, ríos y cascasdas, por lo que las posibilidades de excursionismo son enormes.

Esta es la cascada escondida, a pocos kilómetros de El Bolsón.

Tampoco he tardado en lanzarme a subir algunos de los picos. En concreto he subido al pico Piltriquitrón desde el que se disfrutan estupendas vistas.

En el refugio que queda cerca al pico conocí a Yolanda, Nicolás y Martín. Yolanda es una española que ha vivido ya por un tiempo en Argentina y que está de viaje por Sudamérica también, y se vino acompañada a El Bolsón por su amigo de Buenos Aires Nicolás, que va a formarse en parmacultura. Venían acompañados de Martín, un francés-argentino que siempre está contanto bromas y con el que es imposible aburrirse. Me reí mucho con ellos y al final me uní con ellos para cenar en un restaurante donde comí algo típico de aquí: trucha.

Así se ve el pico desde el camping donde me alojo:

He sido de nuevo afortunado con el tiempo. Al volver de El Parque de los Alerces paré en Lago Puelo, un famoso lago al lado de El Bolsón. Me habían recomendado encarecidamente ir allá, y que acampara. Al final no fue tan gran cosa, es un sitio muy bonito para ir cuando hace sol y calor y a uno le apetece bañarse, o para hacer un asado. Yo pillé mal tiempo y era bastante deprimente. Por suerte en El Bolsón sonrío el sol, y mañana jueves subiré de nuevo a la montaña para hacer una excursión de tres días.

No era gran cosa, pero el bosque que había al lado del camping era como el de un cuento de hadas.

Espero que las cenizas de los volcanes no lleguen estos días, el martes taparon todo el cielo y era imposible de divisar las montañas que rodean a la ciudad.


Comentarios

  1. Nicolas dice:

    Hola, Jesus!!! Muy lindas las fotos. Un gran abrazo y que la sigas pasando de la ostia!!!

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