Uspallata

Fueron dos semanas las que estuve en Mendoza entre los hostels y la casa de Matías. Me supieron a poco pues realmente me gustó mucho la ciudad. Aunque es una ciudad mucho más grande me recordó bastante a Huesca por el ritmo tranquilo de la gente y por su proximidad a las montañas. Buenos Aires es mi primera en la lista pero después viene Mendoza en segundo lugar.

Me despedí con mucha pena de Hernán, Matías y compañía. Les había tomado mucho cariño a todos y como ya he escrito me hubiera quedado mucho más tiempo, pero éste y el dinero corren y quería ver cosas antes de llegar a Salta donde me encontraré con Nicola finalmente.

Mi proxima parada fue el pueblo de Uspallata, un pueblo entre la cordillera y la precordillera de Mendoza, muy próximo a la frontera con Chile. Allí me instalé en un camping y salí a conocer a los alrededores.

Lo primero que fui a ver fue el cerro de los siete colores (luego descubrí que casi todas las ciudades del noroeste de Argentina tienen un cerro de los siete colores). La montaña toma el nombre de la policromía de las rocas y la tierra, que puede variar según la luz. Para mí, como era la primera vez que me encontraba en un paisaje como este, me resultó espectacular.

El segundo día lo dediqué a visitar el Parque Nacional del Aconcagua. Estando en Mendoza consideré hacer un trecking, pero me pareció caro y complicado, pues había que pedir un permiso (me había dicho que sólo se pedía en Mendoza, aunque luego se puede comprar en el parque), reservar en el refugioy llevar un buen saco que no tengo. Así que decidí que cuando fuera a Uspallata iría a pasearme por la entrada del parque y tener una vista de la montaña más alta de los Andes y de paso ver el tan afamado Puente del Inca.

Aconcagua significa en quechua “Centinela de piedra” y mide 6.962 metros. Su pared sur es una de las grandes paredes de planeta y está sembrada de glaciares. Estos glaciares provocan nuerosas y espectaculares avalanchas.

El Puente del Inca es un puente natural que se ha construido a base de sedimentos orgánicos y minerales. En un tiempo hubo un balneario pero este cerró. Hasta hace poco se podía caminar también por encima del puente pero ya no es posible debido al impacto que está haciendo tanto turista en el lugar. Es curioso, pero no merece la pena malgastar un día en ir a verlo a mi parecer. Y yo tuve que hacerlo pues las conexiones de bus no son muy frecuentes.


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