Pingüino mochilero

Relatos de viajes

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Month: marzo 2012 (page 1 of 2)

Pingüino XLII

Coroico

Después del movidito viaje por la amazonia boliviana pusimos rumbo a La Paz no sin antes parando el Sur Yungas, a pocas horas de La Paz y donde el clima todavía es cálido y muy agradable, pues sigue estando a poca altura, como a unos 1.000 metros de altitud.

Estas son las vistas que se tienen desde el pueblo de Coroico, lugar de retiro para la clase media de La Paz y los europeos que en ella viven. Igual hay varios europeos viviendo que han abierto restaurantes, alojamientos e invertido en cafetales. El lugar es perfecto para dar paseos por la montaña y para relajarse. Nosotros optamos más por lo segundo e hicimos una excepción en cuanto al alojamiento, y en lugar de buscar uno simple y económico, tomamos una “cabaña” algo más cara por unos tres días.

Ainhoa nos había recomendado el Sol y Luna, al que siempre va ella. Es un complejo que está fuera del pueblo, en medio de la montaña y ofrecen habitaciones de hostal, apartamentos y casitas en medio del gran jardín que tienen. Además hay dos piscinas y una sala donde hacer yoga. Igual ofrecen clases baratas de yoga y danza. Las vistas que teníamos desde el jardincito de la cabaña eran bien bonitas.

Aunque en algún momento pudimos disfrutar de la piscina y jugar con niños locales, tampoco tuvimos mucha suerte con el tiempo. Por el otro lado la cabaña era cómoda y teníamos cocina para preparnos nosotros la comida. Mucha papaya y piña, quinoa, yuca y plátano frito. ¡yummie!

Tras los tres días ya subimos de nuevo a los 3.800 metros de altitud que tiene La Paz para afrentar de nuevo el clima del altiplano. Estuvimso una noche más en la que salimos de fiesta con Ainhoa y sus amigas españolas (todas trabajan en cooperación). Nos llevaron a un restaurante donde cocinaban rica comida boliviana y a un bar muy kitsch con un dueño muy kitsch y a un bar donde suelen pinchar música electrónica aunque esta vez no fuimos muy afortunados con la música. En todo caso nos lo pasamos muy bien y disfrutamos de un sábado noche en La Paz.

Rurrenabaque

De La Paz a Rurrenabaque

Del frío altiplano nos fuimos al calor tropical de Rurrenabaque. El viaje a Rurrenabaque ya prometía ser toda una aventura pero no imaginamos que lo iba a ser tanto. El viaje en bus iban a ser unas dieciocho horas, pero estamos todavía en época de lluvias y la mayor parte del camino es carretera de tierra, por lo que los retrasos estaban asegurados.

Al final fueron 32 horas hasta llegar a Rurrenabaque. El bus tuvo que parar cuatro veces a cambiar la rueda. También paró dos o tres horas en la madrugada, esperando que se hiciera de día para poder subir una cuesta toda embarrada. El bus quemaba el motor y se inclinaba muchísimo porque el surco de las ruedas estaba ya muy hundido por el barrro, parecía que el bus iba a volcar. Tras tres intentos nos bajamos todos del bus para quitar peso.

También hubo otra parada porque un camión que tenía los neumáticos gastadísimos se quedó trabado en una cuesta y al final un grupo de hombres tuvo que tirar de él. Ni vialidad ni policía ni nada. En estas carreteras se tiene que sacar uno las castañas del fuego.

Tantos parones dio para hablar con los locales. En concreto una chica que vive en La Paz y que iba a visitar a su familia en un pueblo más lejano que Rurrenabaque, nos contó que cada vez que se subía al bus se sentía como la película Destino Final y se despedía de todos sus amigos y familiares en La Paz por si no los volvía a ver más. En concreto nuestra compañía había estado suspendida durante un tiempo porque demasiados buses habían volcado. También nos invitó a comer una papaya muy rica.

Pero la parada más gloriosa fue cuando se hundió la carretera, quedando un agujero bien grande de manera que ningún camión ni bus podía pasar. Había que construir un puente, por lo que al final entre los pasajeros de dos buses y varios camioneros empezamos a recoger piedras y llenar el agujero. Un grupo de ocho hombres lograron arrastrar un pedrolo gigante que ayudo bastante.

Había un joven alemán que ha vivido bastante tiempo en Bolivia, junto con un camionero que tenía un machete se dedicaron a talar un árbol y cortar luego el tronco para hacer postes que sujetaran las piedras que habíamos colocado entre todos. Cada situación más inverosímil.

Después de haberlo construido pasaron los camiones y los buses (vacíos) y menos mal que resistió.

En definitiva, habíamos salido el jueves por la mañana y llegamos el viernes a las 19 de la tarde. Nos teníamos que dar prisa en encontrar una agencia si queríamos salir al día siguiente. Con tantas horas y paradas ya habíamos hecho piña todos los turistas. Éramos un grupo formado por una pareja de Barcelona que lleva más de un año viajando, dos chicas suecas y una chica holandesa que viaja sóla. Todas muy jóvenes respecto a los catalanes y a nosotros, algo bastante común pues Sudamérica está llena de mochileros del norte de Europa entre los 18 y los 23 años.

Al final todos menos la holandesa fuimos a Flecha Tours y contratamos un tour de tres dias por las pampas. También se puede ir a la selva pero en las pampas se ven más animales.

El tour por las pampas

El tour consiste en lo siguiente. Llevan a un grupo de ocho personas (nos añadieron a dos suizas muy simpáticas) en jeep hasta el río Beni. Allí se carga todo el equipaje y comida en un bote y te llevan en él aguas arriba hasta un refugio que tiene la agencia en medio de las pampas. El refugio nuestro consistía en varias habitaciones, cada grupo duerme en una habitación pues hay varios grupos al mismo tiempo. Una cocina-comedor y un bar con billar donde sirven cerveza y batidos.

Alrededor del refugio tenían caimanes semidomesticados, pues los alimentan y están siempre merodeando.

Durante los tres días que estuvimos allí realizamos excursiones siempre en el barco alrededor del refugio, buscando ver distintos animales. Ahora estamos en la época de lluvias por lo que todas las pampas están anegadas de agua, no hay tierra firme, por lo que siempre en el barco.

No vimos anacondas, sólo pudimos ver una serpiente de cascabel enroscada de un árbol. Para ello fuimos a una mini islita y nos metimos en el agua pantanosa hasta la cintura.

Sí que vimos muchos pájaros, aunque a la mayoría no los pude fotografíar, sólo ver con los prismáticos.

Y también vimos monos. Monos chililos, capuchinos (mueven las cejas de manera muy divertida) y aulladores. Estos últimos más difíciles de fotografiar pero los primeros no tenían ningún miedo en acercarse a nosotros.


El amanecer y el atardecer eran espectaculares y pudimos disfrutar de ellos gracias a nuestro guía que se ofrecía a levantarnos a todos bien tempranito para que no nos lo perdiéramos.

Uno de los momentos más divertidos fue cuando nos bañamos con los delfines. El agua estaba bien calentita aunque muy turbia y se veía todo rojo. Los delfines no se quisieron acercar mucho pero los teníamos siempre cerquita. Al día siguiente resultó que fuimos a pescar pirañas justo al ladito.


Tras el tour por las pampas vimos un poco de la noche en Rurrenabaque y lo dimos todo en un karaoke. Resulta que Perales es bien famoso en Bolivia porque tenían allí toda su discografía. Y tras la noche cantante Nicola y yo nos fuimos a Coroico, a disfrutar unos días más del calor tropical.

Pingüino XLI

La Paz

Desde Sucre tomamos un bus nocturno que nos llevó a La Paz. Cuando llegamos por la mañana nos impacto la masa ingente de edificios grises y gente agetreada que iba a trabajar o a la universidad, mientras nosotros tomábamos nuestro tradicional batido de fruta fresca en el mercado.

Aquí en La Paz hemos conocido a Ainhoa, amiga de una amiga nuestra que nos ha presentado por el Facebook. Ainhoa lleva ya viviendo varios años en La Paz trabajando en temas de cooperación y está casada con un boliviano. Nos ha dado consejos y nos ha hablado de su vida en La Paz.

Nuestra actividad en La Paz no ha sido mucho. Tenemos el alojamiento en el centro y la mayor parte del tiempo la hemos destinado a tomar batidos y hacer muchas muchas compras. Y es que nos hemos vuelto locos por los jerseis de lana que tanta falta nos van a hacer en el invierno de Berlín. Hemos acumulado ya muchos textiles que hemos mandado en un paquete hacia Italia. Y también tomando cervezas con Ainhoa.

¿Cómo llevamos el tema del estómago?

Ya había recibido muchas alertas de que la comida en Bolivia nos iba a sentar mal o que en un momento u otro sufriríamos la diarrea del viajero. Por el momento no hemos tenido ningún problema con las evacuaciones, y eso que hemos comido en lugares no muy higiénicos y yo he comido ensalada fresca. Lo que si hemos sufrido es una hinchazón de la tripa producida por grandes acumulaciones de gases. En definitiva, que desde que estamos en Bolivia, y más aquí en La Paz, nos hemos vuelto unos flatulentos. ¡Y resulta que se debe a la altura! O así nos lo ha explicado Ainhoa, ya nos sentimos más tranquilos.

Nuestro próximo destino: el calor tropical

Aquí en La Paz hace frío, y es que estamos a 3.800 metros de altitud. En todos los lugares de Bolivia que hemos estado hacía mucho frío porque eran altos. Solamente Sucre se salvaba, donde podíamos ir en camiseta por el día. Así que vamos a tomar un descanso antes de irnos a Perú y nos dirigimos hacia los llanos, al norte de Bolivia donde hace 35º y hay un clima tropical. Ya contaré más en la próxima entrada, pero para el que tenga envidia le digo que nos espera un viaje en un bus bastante viejo de 20 horas por lo menos. ¡Toda una aventura!

Sucre

Después de pasar dos días en Potosí, tomamos un bus a Sucre, la antigua capital de Bolivia. Sucre sorprende por la belleza de sus edificios y calles, lo bien cuidada y limpia que está, el ritmo tranquilo de sus gentes y la felicidad que llevan en sus caras.

Nuestro hostal además estaba al lado del mercado. Además de poder comer económicamente encontramos nuestro rincón favorito de todo Sucre, el patio de los batidos. Allí fuimos una vez o dos por día a tomar ¡¡¡gigantes batidos de fruta natural por unos cincuenta céntimos de euro!!!

El resto del tiempo no hicimos gran cosa mas que descansar, pasear y comer.

Una noche fuimos también al teatro Mariscal donde vimos un espectáculo de cuecas tradicionales bolivianas. Hubo partes de baja calidad pero en general la música fue muy buena y cuando bailaron cuecas tradicionales nos quedamos entusiasmados.

Vale un potosí

Hasta que no empecé a informarme sobre Bolivia y los lugares interesantes a visitar el país, antes de partir de Berlín, no descubrí la ciudad de Potosí, y entonces entendí la expresión “Vale un Potosí”.

La ciudad de Potosí se encuentra bajo la montaña Cerro Rico, con la mina de plata más grande del mundo. Los índigenas conocían ya la existencia de plata en la montaña, pero para ellos era sagarada por lo que nunca lo explotaron. Cuando los españoles lo descubrieron no tardaron en empezar a explotarla a costa las vidas de miles de eslavos. Dicen que unos tres millones de personas han muerto en el interior de las minas.

La mina de plata de Potosí hizo que la ciudad creciera rapidamente y en el siglo diecisiete alcanzaba la cifra de 160.000 personas, más que Sevilla, París o Londres en ese momento. Uno puede imaginarse la riqueza que tuvo esta ciudad y lo conocida que llego a ser. Y de allí salió la expresión “Valer un Potosí” cuando algo vale una fortuna.

De Uyuni a Potosí

Llegar a Potosí fue como un alivio para Nicola y para mí. Después de nuestros días en la fea y gris Uyuni pensábamos que toda Bolivia iba a ser así. Para nuestra sorpresa llegamos a una hermosa ciudad, con aire colonial, con calles estrechas, muchas subidas y bajadas y gente muy agradable y simpática. Además de la belleza de los edificios y de la plaza de armas, disfrutamos mucho con las compras, ya que Bolivia está lleno de jerseys, mantas, ponchos, gorros, calcetines bien bonitos y suavecitos.


Visita a las minas

La atracción turística que atrae a los mochileros como nosotros, son las visitas a las minas que todavía siguen activas y en las que siguen trabajando en horribles condiciones.

La mina es un lugar horrible en el que falta la respiración. Potosí es ya de por sí la ciudad más alta del mundo, está por encima de los 4.000 m. por lo que para alguien que no esté acostumbrado cualquier pequeño esfuerzo físico supone un gran cansancio y falta de oxígeno. Si a eso le sumas que entras en una mina en la montaña donde falta la ventilación y está lleno de polvo, no es del todo agradable. Pero la posibilidad de ver un lugar así puede más y especialmente si uno tiene la posibilidad de hablar con los mineros.

Los mineros para aguantar la dura faena mascan coca continuamente. Hacen una gran bola de hojas que mantienen en un lado de la boca. La coca les da energía y les quita el apetito. La jornada se les pasa rápido, o eso dicen, durante la cual sólo beben refrescos o alcohol. Cuando el sabor de la coca desaparece es el momento del descanso y salen un rato para cambiar las hojas.

Trabajan unas ocho horas y un minero que no es socio de la cooperativa (en Potosí no hay compañías extranjeras, son sólo cooperativas) gana unos 100 bolivianos al día (unos 11 € por ocho horas de trabajo). Un socio de la cooperativa alrededor de 1000 a la semana, dependiendo de las ganancias.

Segúna la mayoría de los mineros, y más entre los católicos, cuando uno entra en la montaña ya no está Dios porque es otro mundo. Allí quien les proteje es el tío, al cual se enconmiendan y los viernes hacen un pequeño ritual en el que le ofrecen hojas de coca, cigarros y alcohol. El tío es claramente un dios masculino, en contraposición a la Pachamama, diosa de la tierra que está presente en todos los lugares.

El salar de Uyuni, ¿una excursión placentera?

El salar de Uyuni es una de las grandes atracciones naturales de Bolivia y de toda Sudamérica. Pocos lugares igualan en belleza al salar y su entorno. Para nosotros era una cosa imperdible en nuestra lista de lugares que visitar, el problema es que no es fácil poder disfrutarlo como uno querría.

Si uno llega a Uyuni, el lugar desde donde es más barato contratar una excursión por el salar, tiene dos posibilidades. O bien contratar una excursión de un día sólo al salar o contratar una excursión de tres días al salar, a las lagunas altiplanas y a la Reserva Natural Eduardo Avaroa. El viaje es increible por la belleza y magnitud de los paisajes, pero nuestra experiencia no fue muy placentera, y por lo que hemos hablado con otros viajeros, es un hecho bastante común.

Los problemas de la excursión

El mayor problema es la rapidez con la que se ve todo. Apenas se para en cada lugar para contemplar los paisajes y sacar fotos. No hay posibilidad de tomarse un tiempo para dar un paseo y disfrutar más del lugar. Al final el tour es una sucesión de paisajes imponentes que pasan tan rápido que uno no sabe si está o no en un sueño.

En nuestro caso el guía, más que guía era chófer pues no nos contó muchas cosas de los lugares que visitamos. Había que preguntarle para que contara alguna cosa y siempre estaba urgiendo con prisas. Nuestro guía era simpático y agradable cuando se hablaba con él, pero paralelamente a nosotros venía otro grupo (nuestros guías eran amigos) y en su caso nos dijeron que el guía era bastante desagradable y todo el grupo se sintió muy incomódo y que el guía no tenía ningún aprecio por ellos.

Los alojamientos son bastante básicos pero esto no lo veo como un problema, teniendo en cuenta que uno está visitando lugares muy remotos y hay que conformarse con lo que hay. La comida si que lo fue, pues en ocasiones fue escasa y nos quedamos con hambre.

Viajes privados

Ya nos habían avisado viajeros, que hiciéramos un tour privado. Nuestro primer día en Uyuni consistió en visitar agencias y ver la posibilidad de hacer un tour privado. De esta manera uno podría hacer el mismo recorrido con más tiempo, quedarse más tiempo en el salar, alterar el orden de la excursión, ver el amanecer o el atardecer en el salar, etc. Vamos, que uno se podría ahorrar el gran problema que tuvimos nosotros.

Pero si uno no forma un grupo de seis lo tiene bastante difícil. En un jeep entran siempre seis personas y las agencias en caso de que no las tengan, se orgtanizan entre ellas de manera que combinan grupos de seis. Esto quiere decir que si contratas con una agencia, es posible que vayas en el jeep de otra si la agencia con la que contrataste no ha completado un grupo de seis.

Las agencias en las que preguntamos no nos ayudaron a buscar un grupos por lo que al final depende de la suerte que tenga uno en encontrar gente en el alojamiento o en la calle que quiera hacer exactamente lo mismo que tu si uno no viaja con suficientes amigos.

El funcionamiento del tour

Una vez en el tour, nos dimos cuenta de cómo funcionaban las cosas. La mayor parte del dinero va para el guía. Pero hay que aclarar que el guía es también chófer (y tiene que conducir por muchísimas horas) y cocinero. En ocasiones el jeep será suyo o puede ser de la agencia, pero nos quedó claro que la mayor parte del dinero va para él. Y si puede ahorrar en comida, es más margen de dinero que se queda. De allí que muchos tours acaben teniendo una comida escasa o mala.

Si el chófer (pues no se les puede llamar guías ya que quedó claro que no sabían mucho de los lugares que visitamos y no son profesionales del turismo) gasta menos combustible, también es más margen de dinero para él. Y si el tour lo puede acabar antes, menos horas de trabajo para él.

Además, la manera en que está organizado todo, implica que “el guía” tiene mucha responsabilidad. No solamente es responsable de conducir por caminos complicados durante muchas horas cada día y de preparar la comida. Si hay un retraso, ocasionado por los turistas mismos o por causas ajenas, el es responsable de que se dejen de visitar ciertos sitios. Y si no se cumple lo que la agencia ha prometido, el turista se quejará. Al final no es justo que una persona tenga que conducir durante todo el día, ser responsable por la comida y de que se puedan visitar todos los lugares.

Los precios

Nosotros al fianal pagamos 750 Bolivianos. La entrada a la reserva de 150 bolivianos no está incluida. Hubo gente que pagó más que nosotros y gente que pago menos, unos 700 bolivianos. En la guía se nos recomendaba no ir a por los más baratos pues eso supone un empeoramiento en la calidad de la comida por ejemplo. Al final es probable que uno vaya en otra excursión, por lo que pagar más o menos tampoco supone una garantía en la calidad del servicio. Uno puede pagar 900 y tener un peor tour que alguien que haya pagado 700, pues al final depende del guía que le ha tocado a cada uno.

***

El sentiemiento que nos embargó fue de impotencia. Si vilviera atrás lo volvería a hacer porque el lugar merece muchísimo la pena. Pero por desgracia no hay ningún interés en mejorar la calidad de los tours y parece difícil que vaya a cambiar en los próximos años. Esto hará que mucha gente tenga malas experiencias y otras aunque no sea mala, sentirán que la experiencia podría haber sido mucho mejor. Y personalmente, yo habría pagado más dinero con garantías de una mejor experiencia.

El altiplano boliviano III: Reserva Natural Eduardo Avaroa

La laguna colorada ya estaba en la Reserva Natural Eduardo Avaroa y lo que en un principio íbamos a hacer el tercer día antes de regresar a Uyuni lo hicimos el segundo día por la tarde.

Así que nada más después de comer volvimos a subir al jeep y atravesamos toda la reserva para llegar a la Laguna Verde, frente al volcán Licancabur. Justo al otro lado de este se encuentra el desierto de Atacama, en Chile.

Atravesamos también el desierto de Salvador Dalí, no sé por qué lo llaman así (dicen porque recuerda a los desiertos que el artista catalán pintaba en sus cuadros, ¿pero qué tiene que ver él con Bolivia?) y no mantienen el nombre indígena.

Después volviendo hacia el alojamiento al lado de la laguna colorada paramos en las Termas de Polques. No tengo fotos de las termas pero sí del paisaje.

Y en los Géiseres de Sol de Mañana. Parecía la entrada al infierno.

Al día siguiente volvimos hacia Uyuni parando en la Laguna Capina, donde se extrae el mineral Borax, que se emplea para el vidrio y la porcelana.

De nuevo en el Valle de Rocas.

Y en el pueblo de San Cristobal, antes de llegar a Uyuni para descansar. San Cristobal era un pueblo que estaba en la montaña, hasta que llegaron a un acuerdo con una compañía americana que a cambio de explotar la mina les movió el pueblo cinco kilómetros, todo con casas nuevas, iglesia nueva y aceras bien pavimentadas.

El altiplano boliviano II: El sur de Lípez

Nuestro segundo día de excursión iba a ser intenso. Tempranito por la mañana subimos al jeep y nos lanzamos a explorar el sur de Lípez.

Poco después de dejar Alota nos adentramos en el Valle de Rocas.

Una extensión gigante de terreno cubierta por rocas con esta forma. El guía no nos explicó por qué ocurría esto. ¿Probablemente había sido el fondo de un lago o del mar? No lo sabré.

De allí nos dirigimos hacia las lagunas altiplanas. La primera era la Laguna Cañapa y por el camino pudimos ver un volcán activo a lo lejos.

Después tocaba la Laguna Hedionda, donde había habido explotación minera y vimos ya algunos flamencos.

La tercera fue la que más me impactó, aunque en las fotos no se ve tan espectacular. Es la Laguna Honda.

Antes de llegar a nuestro destino cruzamos el desierto Siloli y vimos el Árbol de Piedra.

Hasta llegar a la Laguna Colorada donde vimos miles de flamencos.

El paisaje resultaba espectacular. Desiertos con montañas nevadas, lagunas de colores y volcanes. Ya sólo faltaba la nave espacial para completar el paisaje de ciencia ficción.