Quito

Después de Puerto López, hicimos una breve visita a Canoa para dirigirnos a la capital del país, Quito. En Canoa estuvimos poco tiempo como para hablar mucho. Pero resulta un pueblo bastante encantador, tranquilo y con una playa bien bonita también. De aquí a unos años será ya como Montañita.

Quito nos ha conquistado con su arquitectura colonial. La verdad es que no lo espérabamos y nos ha sorprendido mucho su belleza y la actividad que transpira. No sé si es porque nuestra llegada ha coincidido con el día de la madre, un día que se vive con mucha intensidad aquí en Ecuador y en el que se le rinde un verdadero homenaje a las madres. Pero el caso es que tiene una magia que atrae.

Nos hemos acercado también a la zona de Mariscal, que no nos ha gustado mucho pues lo hemos encontrado bastante idéntico a otras ciudades. Nos quedamos sin duda alguna con su centro histórico, sus calles empinadas y los volcanes cubiertos de niebla como fondo. La calidez de los quiteños tampoco hace sombra al resto de los ecuatorianos, y siempre hay nuevos platos que descubrir. Nicola se derrite por las humitas y a mí me ha gustado mucho comer lengua de vaca en salsa de cacahuete.

Hemos visitado también La mitad del mundo, un lugar al norte de la ciudad donde se hicieron las mediciones para establecer por donde pasaba la latitud 0º. Allí han erigido un monumento y alrededor de él han surgido unos pavellones y un museo y muchas tiendas de artesanía. No es gran cosa, pero resulta curioso pensar que uno esta justo en el medio de los dos hemisferios.


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