Pingüino mochilero

Relatos de viajes

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Cartagena de Indias

Llegar a la costa caribeña supone empaparse de colores, de un ritmo de vida totalmente diferente al del interior  y sobre todo de muchísimo calor. La humedad en esta parte del Caribe es muy alta por lo que nosotros nos sentíamos totalmente anulados hasta el final de la tarde, cuando ya nos sentíamos capaces de salir del hostal e ir a pasear por la ciudad vieja.

Nosotros llegamos al hostal Mama Waldy, un hostal bastante nuevo en el barrio de Getsemaní llevado por Germán y su familia. Son muy simpáticos y muy hospitalarios, y a uno le entran ganas de quedarse más tiempo por el buen rollo y la familiaridad que se respira en el hostal. El barrio donde se situa forma parte del casco histórico de Cartagena, aunque está fuera de la zona restaurada. Hasta hace unos años era un barrio peligroso aunque ya ha dejado de serlo gracias a la gran presencia de hostales y pequeños restaurantes. Y todavía se puede ver vida de barrio en el lugar, algo que se ha perdido totalmente en la parte colonial restaurada.

La parte colonial no nos gustó mucho pues nos ha resultado bastante impersonal. Está llena de hoteles y restaurantes caros, las artesanías también están infladas de precios y las tiendas de marcas de lujo tienen una gran presencia. Es muy bonito pasear y perderse, especialmente al atardecer y principio de la noche, cuando la gente disfruta de sus plazas y las terrazas de los restaurantes están llenas. Sin embargo, a nuestro parecer esta joya colonial no ha dado tanto como esperábamos.

Cartagena tiene otro lado, la que nosotros bautizamos como Miami beach. Y es que cerca de la parte colonial, hay una península que da a la bahía llena de edificios horribles de apartamentos y hoteles de dudoso gusto arquitectónico. Y encima la playa allí no es que sea muy bonita y limpia. Nosotros lo visitamos de paso, pero vamos que no se nos había perdido nada allí.

Sin embargo, por estas palabras podría parecer que Cartagena no nos has gustado mucho, todo lo contrario. Lo que nos cautivó de Cartagena no han sido sus “atractivos turísticos” si no su gente, la simpatía, el ritmo de vida tropical que se respira. Hay una magia allí que te atrapa. A mí solamente me sacó las ganas de ir a la montaña en la sierra de Santa Marta pero Nicola se quedó unos días más para un proyecto artístico. La verdad es que el podría decir mucho más de la ciudad, a ver si lo convenzo para que escriba algo.