Pingüino mochilero

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¡Adios Buenos Aires!

A Gabriel le debería hacer un monumento, no solamente se ha portado estupendamente conmigo alojándome en su casa, llevándome de fiesta con el y sus amigos, organizando una acampada en San Juan del Monte, si no que además ha hablado con amigos suyos para que me alojen en Trelew.

Y es que hoy es mi último día en Buenos Aires, esta noche tomo un autobús en el que pasaré veinte horas y me dejará en la ciudad de Trelew, provincia de Chubut, donde pasaré dos o tres noches. Allí quizás voy a ver pingüinos, o ballenas, o pueblos galeses, lo decidiré cuando esté allá. En mi boleto pone ejecutivo cama, lo que quiere decir que mi asiento se puede poner totalmente horizontal para dormir cómodamente durante toda la noche.

Como despedida cuelgo algunas fotos más de Buenos Aires. Desde aquí gracias a todos los que habéis hecho que mi estancia en la provincia y en capital sea estupenda. De alguna manera me he quedado prendado de esta ciudad, que transpira tanta vida, energía y espontaneidad, pero lo que recordaré con más cariño es a la gente que he conocido aquí y los momentos tan buenos que hemos compartido.

¡Adios Buenos Aires, jamás podré olivdarte!

Cynthia, su familia y su granja

La propiedad de Cynthia, a unos cuantos kilómetros de capital se sitúa en la pampa argentina. No en la provincia de la pampa, pero sí en la pampa geográficamente hablando. En primavera y en verano puede hacer mucho viento, especialmente los días en los que calienta el sol y las noches por lo contrario son frías.

Esta es la entrada a la chacra o “granja”

Y esta es la casa

Joaquín

El hijo de la familia acude a una escuela rural que sigue un método francés. Durante está internado en el instituto, a unos 30 Km de su casa, y tiene un horario tan intensivo de clases de lunes a viernes que apenas puede descansar. Después está dos semanas en casa durante las que hace algunas tareas hasta que le toca volver al instituto. Este método es muy práctico para estudiantes que viven en zonas más apartadas o remotas, por ejemplo si lloviera mucho a Joaquín le sería imposible recorrer los 8 Km que separan su casa del pueblo, y ya esa distancia se hace grande para hacerla cada día de ida y vuelta O jóvenes que tienen que ayudar en las granjas familiares simplemente no irían al instituto si tuvieran que seguir un método de enseñanza regular.

Cynthia

Es digna de toda admiración. Nació y se crío en el conurbano de Buenos Aires. Estudio Bellas Artes y hubo un tiempo en el que trabajaba dentro de una oficina. Sin tener mucha experiencia previa ni a nadie de su familia que haya trabajado en el campo, intentó sacar adelante junto a un grupo de gente una pequeña “aldea” en un trozo de tierra comprado por ellos intentando ser los más autosuficientes que les fuera posible, compartiendo la comida y el fruto de su trabajo. Desgraciadamente el proyecto no funcionó pero ellos se quedaron con la parte de tierra que les correspondía y Cynthia desarrolló su trayectoria de quesera para ganarse el sustento. Además cuida de animales como conejos, gallinas y vacas. También mantiene su huerta que le proporciona bastantes verduras y legumbres y en general se las apaña muy bien junto con Joaquín.

Esta es la perra Lasca

Y Lucumba, el gato más joven de los tres (esta foto va para Iván que siempre me pasaba fotos de pingüinos)

 

Ayer viernes volví de la granja a capital. Han sido tres semanas en los que he disfrutado de la tranquilidad del campo, he entendido mejor cómo es el trabajo en una huerta, he comido un yogur casero que estaba de muerte y he charlado mucho con Cynthia sobre Argentina, España, cine y literatura.

Los Kusturica

… o los peores vecinos que te pueden tocar.

Una de las historias que me ha llamado la atención entre todas las que me cuenta Cynthia es la de sus vecinos, a los que ella apoda Los Kusturica pues le recuerdan a las películas del director serbio, conocido por realizar las películas de Gato negro, gato blanco o Underground. Hay que imaginarse ahora unos vecinos que gritan, brutos, no atienden a palabras y siempre con animales alrededor: vacas, gallinas, cabras, etc.

Aunque los personajes de estas películas son cómicos y puedan resultar entrañables a su manera, estos vecinos son un problema. Bien conocidos en todo el pueblo, no caen bien a nadie. Sus vacas han llegado a invadir los campos de alrededor. Los crían de manera tan intensiva que su terreno no genera suficiente pasto como para procurarles suficiente alimento. Un vecino llegó a vender sus tierras y se fue a otro lugar lejos de ellos, pues sus problemas eran tantos que no tuvo más remedio que irse. Los hijos, que juntos con sus primos y demás tropa pueden llegar a formar una pandilla de veinte jovenzuelos de todas las edades se entretienes con las armas de caza de sus progenitores disparando a los pájaros estén en su terreno o en el terreno de los demás. Si te encaras pueden decir las soeces más grandes que uno podría imaginar.

Cynthia llegó un día a discutir seriamente con ellos, por un tema de invasión. La lucha dialéctica que tuvo con la abuela kusturica acabó en amenazas de muerte, ante lo cual no dudaron en denunciarla a la policía. La presencia policial implico la muerte de un chanchito, que fue atropellado accidentalmente por la policía rural, aunque la culpable para ellos siga siendo Cynthia. Ese día Cynthia se dió cuenta de una cosa un poco fea, la razón por la que la habían tomado con ella y con su hijo Joaquín era simplemente porque no son naturales del pueblo, para ellos son oráneos, aunque vengan de un pueblo a 30 Km de Cañuelas. Ella misma se ha sentido discriminada en este apacible pueblo en el que ha vivido más de diez años ya.

Incluso Lasca, la perra de Cynthia y Joaquín tiene mucho miedo a los kusturica también y de los disparos que de vez en cuando echan al aire. De normal no se le permite estar en la casa pero un día su terror fue tanto que rompió un cristal para entrar y encontrar refugio en las faldas de su ama. A partir de entonces, sólo cuando los jóvenes kusturica andan cerca se le permite entrar dentro.

Por suerte, esto es sólo una excepción. Cañuelas es muy apacible y yo todavía no he visto ni escuchado ningún arma.

En la granja

El lunes tomé el tren a Cañuelas (justamente era festivo y me llevó como dos horas y media llegar), un pueblo en las afueras del Gran Buenos Aires y donde estoy teniendo mi primera experiencia WWOOF. Me han recibido Cynthia y su hijo Joaquín, que estan acompañados por otro wwoofer, Daniel de los EEUU.

La familia es realmente muy simpática, preparan comidas muy ricas y hasta el momento no he tenido que trabajar en demasía. El lugar es bonito, tienen una casa acogedora, conejos, vaquitas, gallinero y huerta. Cynthia elabora quesos que luego vende, amasa su pan, hila lana y de vez en cuando prepara dulces. ¡Ya he visto como hilaba la mozzarella!

Estaré en la granja durante tres semanas aunque probablemente pueda escaparme a Buenos Aires el fin de semana. Mientras voy a disfrutar de la tranquilidad que brinda el campo y a leer mucho, pues Cynthia y Joaquín no tienen televisión en casa y están un poco aislados. Para llegar al centro del pueblo hay que caminar como una hora (al no ser que un vecino que justamente pase te deje subir a su camioneta) y Cynthia no dispone de auto. Por suerte me hice con un par de libros de segunda mano que me harán buena compañía. Igualmente conversamos mucho sobre literatura, historia y cine por lo que las noches se hacen muy agradables.

***

Por el momento no puedo conectar mi cámara al ordenador y subir fotos, pero en cuanto tenga la oportunidad subiré más fotos y hablaré más sobre la granja.

El Tigre

El Tigre es una ciudad de la provincia de Buenos Aires que se encuentra en el delta del río Paraná. Forma parte del Gran Buenos Aires y es famoso entre los porteños como destino para pasar un fin de semana y escapar del ajetreo de la ciudad.

Con una hora en tren se llega a esta ciudad que da al río y que a mí me transportó a otra realidad. Me acompañó Gabriel, uno de los que viven en Pasco y que se ha comportado conmigo fenomenal y con el que he pasado un tiempo estupendo.

Desde allí se puede tomar lanchas o “lanchas colectivo” que circulan entre las islas que conforman el delta. En estas islas hay casitas con jardín, muchas casas de alquiler y algún que otro bar o restaurante. Aunque haya transporte público la mayoría de residentes fijos disponen de su lancha o barquito y tienen también sus estaciones de servicio.

Dos semanas en Buenos Aires

Ya llevo casi dos semanas en la ciudad y he paseado sus barrios, he salido a bailar a algún boliche (o discoteca), he ido al teatro, a un recital, he comido en buenos restaurantes, he probado el choripán, he conocido a porteños y he visto como son sus casas por dentro.

Esta semana me he cambiado de casa y he acabado en Pasco. Una casa en la calle Pasco cerca de Congreso con muy “buena onda” y una gente maravillosa que me han acogido increiblemente bien también. Además de ser una casa hermosa y bien cuidada, tiene una gran actividad de personas que van y vienen, amigos que se quedan a dormir y muchas inquietudes culturales. De algún modo me recuerda a la WG en Gaertener strasse aunque esta tiene muchos más tintes mediterráneos y latinos. Ahora viene el fin de semana de nuevo y la tranquilidad de los paseos da paso a los planes nocturnos, ¡a ver cómo se comporta la ciudad!

La Biblioteca Nacional de Buenos Aires

Y no podía faltar el famoso barrio de La Boca

San Telmo

Lucas y Pippo, los chicos que me han acogido viven en el barrio de San Telmo, el barrio del tango y de Mafalda. Quino vivió aquí y ambientó su tira cómica en los alrededores de su casa. También es el barrio de los anticuarios y tiene una atmósfera especial que me recuerda a Friedrichshain, aunque realmente no tienen nada que ver como veréis en las fotos que vienen luego.

Durante estos primeros días me he dedicado a beber cerveza con mis anfitriones, he comido en restaurantes donde la comida estaba de muerte, he conocido a sus amigos y también he paseado mucho tiempo solo. Poco a poco voy venciendo la vergüenza que me daba hacer ciertas cosas por mi mismo, como comer en un restaurante, tomar algo en un café o bar, ir a un concierto… Algunas me dan más vergüenza que otras aunque no sea la primera vez que las haga en solitario. Pero todavía debo enfrentarme a pequeños momentos en los que siento reparo y después de dar algunas vueltas y paseo inútil pienso, ¡venga a ello!

Para estas ocasiones llevo en mi mochila libros y la libreta Moleskine que me regalaron y en la que hago anotaciones, pero luego me siento bien estando sentado en la mesa mirando a la nada ensimismado en mis propios pensamientos u observando a la gente en la calle. Es extraño porque sólo siento el apuro cuando estoy por entrar, luego una vez sentado y con la consumición delante de mí estoy tan a gusto como un arbusto. Segurísimo que en unos días ya me habré acostumbrado.

Por lo tanto puedo decir que estoy muy bien, estoy disfrutando la ciudad y de la posibilidad de estar en un lugar nuevo tan novedoso y diferente para mí. Lucas y su compañero Pippo se están portando de maravilla además de que me dejan que me quede algunos días más en su casa. Y ahora llega el fin de semana, por lo que veamos cómo es el ambiente nocturno porteño.

..y aquí van algunas fotos de San Telmo, el hasta por el momento mi barrio favorito.

 

 

Fué llegar a Buenos Aires y todo empezó a ir bien

El día del viaje empezó mal y acabó mal. Pero fue salir del aeropuerto de Buenos Aires en autobús hacia el centro y a partir de entonces todo ha ido de perlas.

El sábado pasado tenía que ir a Zaragoza para coger el AVE que me llevaría a Madrid. El vuelo lo tenía el sábado por la noche. Me despierto con dolor de tripa, como si tuviera una fuerte indigestión. Y cuando estaba de pie me mareaba y sentía nauseas. Las razones podrían haber sido la pedazo de cena que me eche entre pecho y espalda con mi familia la noche de antes, a base de embutido, chorizo, morcilla, huevos rotos, etc; sumada al café con baileys, al gin tonic y a las cervezas. Pero sobre todo fueron los nervios y cuando me di cuenta de que los estaba sintomatizando en el estómago no me quedo más remedio que intentar relajarme y concentrarme en la respiración. Más de una hora estuve tumbado esperando a que mis  intestinos se relajaran y dejaran fluir los trozos de morcilla de nuevo, mientras la mochila todavia tenía que hacerse.

Pero dió tiempo y llegué a Madrid en buen estado de salud y pasé un rato agradable con Marta y Myriam y llegué al aeropuerto a eso de las 23, tal como estaba planeado. Pero cuando voy a facturar la empleada de Iberia me pone un problema y me dice que necesito un visado para volar, ya que al haber planeado la vuelta con más de tres meses a pesar de que sea desde otro país, no tenía manera de demostrar que no iba a pasar más de los tres meses que se me permite estar en Argentina como turista. A todo esto me hacen comprar un billete de vuelta para poder embarcar, y yo con todo el estrés y nervios voy al stand de Iberia siguiendo sus instrucciones rezando para que de tiempo a todo antes de que cierre la facturación. La historia del billete es para contarla otro día cuando esté resuelta, pero cuando vuelvo ya con el billete, el empleado de Iberia que me atiende en esta ocasión no me pregunta por el visado ni nada (si veía en su ordenador que tenía el billete de vuelta no lo sé, pero no preguntó nada).

Una vez facturado el equipaje pude respirar con alivio y me dirigí ya a embarcar el avión, eso sí un tanto intranquilo porque tal como me había pintado el panorama la primera empleada de Iberia me imaginaba que entrar en Argentina sería como entrar en los EEUU y que me harían muchas preguntas y que me preguntarían por mi vuelta. Total que en el aeropuerto de Buenos Aires todo fue como la seda y no me hicieron ninguna pregunta ni media y pasé todos los trámites con bastante rapidez (si en el puesto fronterizo tenían acceso a mis reservas, no lo sé, pero lo dudo).

Fue salir de aeropuerto y todos los nervios y estrés del viaje se disiparon y con una gran sonrisa en la cara me dirigí a casa de Lucas y Pippo, dos personas encantadoras que me han abierto la puerta de su casa. Por el momento no conozco mucho de la ciudad ya que voy despacito, ¡pero pronto actualizaré!

¡Allá voy!

Ya faltan sólo unas horas para embarcarme en el avión. Por el momento, lo que me separa es un viaje en coche a Zaragoza, un trayecto en AVE hasta Madrid, unas horas de esparcimiento con algunos amigos y camino para el aeropuerto. Mi vuelo sale a la 1 de la madrugada y llegaré a Buenos Aires sobre las 8 de la mañana hora local. Lo primero que haré será ir a casa de Lucas, el amigo de una amiga de Berlín que me ha abierto las puertas de su casa. ¡Gracias a los dos y para allá vamos!

(camiseta made by Avanthard! especial para Pinguinomochilero.com)