Pingüino mochilero

Relatos de viajes

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Tag: camping

El Parque Tayrona, casi el paraíso

Cuando volví de la Ciudad Perdida a Santa Marta Nicola ya había vuelto de Cartagena. La ciudad de Santa Marta no tiene mucho atractivo a nuestros ojos y las playas son sucias y poco agradables para bañarse. Está el pueblecito pesquero de Taganga a muy poca distancia, un foco de viajeros y mochileros, como Montañita en Ecuador. Sin embargo Taganca ha cambiado mucho en los últimos años y ya no es el lugar atractivo que era. La playa y el agua están sucias, no solamente en Taganga si no también en Playa Grande y nos habían dicho en más de una ocasión que se estaba volviendo algo peligroso, aunque no hemos conocido a nadie que le haya ocurrido algo. Yo no estuve en Playa Grande ni en Taganga como era mi intención pero al volver de la excursión Nicola ya se había acercado y volvió bastante decepcionado. En general he tenido la percepción de Colombia que hay un servicio turístico de calidad pero que la administración no trabaja en consonancia y permiten que maravillosos lugares que podrían tener bien acondicionados son dejados al abandono y a la decadencia. Una penita muy grande.

Ya sólo nos quedaba por visitar uno de los mayores atractivos de la costa caribeña colombiana y lo que ha sido uno de los mejores lugares por los que hemos pasado: El Parque Nacional Tayrona. Un parque que se encuentra en frente a la Sierra de Santa Marta y que alberga algunas de las mejores playas del país. Es posible quedarse a dormir allí en alguno de los campings, bien en tienda de campaña o bien en hamaca y no es exageración decir que el paisaje allí es de infarto.

Por el camino es bastante fácil ver animales como monos o micos como dicen los colombianos, serpientes, un animal extraño que nosotros definíamos como capivara aunque no lo son pues están sólo en la amazonia y muchos pájaros. Se pueden ver aves como tucanes aunque nosotros no vimos ninguno. El parque está lleno de cocoteros y los campings tienen árboles de mango y aguacate, que nosotros nos servíamos gratuitamente para desayunar.

Pudimos quedarnos en este maravilloso lugar por cinco días. El tiempo apremiaba y ya quedaba poco más de una semana para coger el avión de regreso y todavía teníamos que ver Bogotá. Pasamos una noche en el camping de Arrecifes, con muy buena atmósfera y un poco lejos de la playa. Es más barato que el otro camping en Cabo San Juan del Guía, pero este disfruta de la mejor localización. Y allí las playas son increibles y uno siente que merece la pena pagar más por estar allí. Cuando llegamos allí la segunda noche decidimos no volver a Arrecife y quedarnos allí el resto del tiempo. Lo único malo es que sólo hay un restaurante donde el servicio no es muy bueno ni la calidad de la comida corresponde con los precios. Pero el lugar todo lo compensa, y aunque dieran sólo patatas cocidas.

Yo lo definí como el paraíso, el mejor lugar donde podíamos culminar un viaje tan largo e intenso, pero Nicola dijo que para que fuera el paraíso la comida tendría que ser gratis.

El Parque Nacional de los Alerces

El martes de la semana pasada salía por la tarde al Parque Nacional de los Alerces. Visitando este parque hacía la primera incursión a la región de los lagos en el norte de la Patagonia argentina.

En el parque estuve cuatro noches acampando, una en el Lago Futalaufquen  que es el que está arriba y tres frente al Lago Verde. Todavía era temporada baja, por lo que los mejores caminos para subir a algunos picos no se podían hacer y las zonas de acampada estaban semi desiertas. Pero por suerte el tiempo fue espléndido y he disfrutado de unos fabulosos días en la montaña, con impresionantes vistas a lagos  y observando muchas aves. Entre otras he podido ver varias veces y muy de cerca a pájaros carpinteros, y la primera noche pude ver a una lechuza blanca volando delante mío.

Al final resultará un poco repetitivo, tanta montaña. Pero el paisaje va cambiando. De montañas rocosas y bosques muy húmedos he pasado a una zona de lagos, donde las montañas no son tan abruptas y los glaciares están más altos y son más pequeños. El clima también es más suave y empieza a hacer más calor. El paisaje es cien por cien primaveral.

Aunque no pude subir a ninguna montaña hice una excursión a la Laguna Escondida, subiendo las vistas del parque eran impresionantes.

Esta es la laguna escondida:

El alerce es un tipo de árbol muy parecido al ciprés. Evidentemente en este parque natural abundaban y en concreto los había muy antigüos. Se podía visitar un alerce milenario al que es imposible acceder a pie, había que tomar un barco. Pero desgraciadamente el barco no salió porque no había mucha gente y los cuatro gatos que allí estábamos esperando nos dimos con dos dedos de frente. Ví algún otro alerce antigüo, pero no adquieren grandes dimensiones. Sí que había especies de otros árboles de tamaño bastante considerable, aunque el árbol que a mí más me gustaba es el arrayán, un árbol con el tronco color canela que se encuentra en Japón y en la Patagonia.

Ya voy tomando experiencia con esto del camping. Además, ahora que me he comprado el camping gas es todo mucho más cómodo. También voy desarrollando algunos hábitos: tableta de chocolate para ver los atardeceres y un poco de Fernet para ver las estrellas por la noche. El Fernet es un licor de hierbas muy popular en Argentina, parecido al Jägermeister.

Fiordos noruegos I

Ya he hablado de mi viaje a Bornholm cuando estuve viviendo en Copenhague. Un viaje del que no esperaba mucho y que a pesar de la sencillez de sus paisajes me impactó y disfruté mucho. Sin embargo, el viaje del que tengo mejores recuerdos fue una ruta fugaz por los fiordos noruegos. Fueron tres días de muchas horas en la carretera y de contemplación de la costa noruega a través de la ventanilla del coche. Tres días en los que iba apretado en la parte trasera de un coche mientras escuchábamos los grandes éxitos de Alaska y en los que dormíamos en camping semidesiertos.

Fuimos a finales de marzo, un año en el que la Semana Santa había caído bastante pronto. Tuvimos mucha suerte con el tiempo ya que nos hizo sol, no llovió y por la noche una gran luna llena iluminaba las montañas con una luz muy azulada, quizás por el reflejo en la nieve y el hielo. Las montañas tenían nieve en las cumbres y algunos fiordos estaban cubiertos por una gran capa de hielo. Pero el frío no era excesivo y se podía pasear sin guantes, bufanda y gorros durante el día.

Así eran los campings en los que nos alojábamos. Cabañitas monas y bien calientes por dentro. Y ese es el coche que alquilamos. Y la banda sonora era “Quiero ser un bote de Colón” que sonaba por lo menos cada vez que arrancábamos el coche.

Justamente en el primer camping que nos alojamos conocimos a un grupo de españoles que nos explicaron su ruta. Nosotros no habíamos planeado prácticamente nada, solamente que cogíamos un coche de alquiler en Oslo por la mañana y conducíamos hasta Bergen. Ellos venían del norte así que copiamos su ruta pero en el sentido inverso.

 

Nuestra primera parada fue Bergen, ciudad mucho más bonita que Oslo y que merece mucho más la pena visitar. Las fotos lo dicen todo.

Y esto es Bryggen, las famosas casas de madera de Bergen, que tienen cerca de trescientos años de antigüedad.

Continuará…