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Tag: playa blanca

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Playa blanca, en la isla de Barú

Estábamos en Cartagena y no podían pasar unos días sin ir a la playa. Pero las playas de Cartagena no es que sean las playas que uno se imagina cuando piensa en el Caribe, había que moverse un poco. Queríamos ir a Playa Blanca en la isla de Barú, que formar parte del archipiélago de las Islas del Rosario.

Playa Blanca ha sufrido una gran transformación en los últimos años. Ha pasado de ser un lugar poco conocido y poco explotado a uno de los mayores atractivos turísticos de Cartagena. Por suerte, la mayoría de los turistas paran allí un par de horas, como parte de un tour en barco que los deja al mediodía para comer y bañarse. Todavía no hay grandes servicios pues no llega la luz ni el suministro de agua y eso quizás la salve un poco, aunque ya desde la playa se divisan grandes resorts a poca distancia, y van más en camino. Alojamientos hay pocos pero ya esta lleno de restaurantes que sirven almuerzos a precios bastante caros. A estas horas del mediodía lo mejor que uno puede hacer es retirarse a dormir una siesta o irse a la parte más alejada donde hay chiringuitos y todavía se puede estar tranquilo.

Si todavía merece la pena ir a esta playa es por los momentos que uno puede disfrutar por la mañana temprano y al atardecer, cuando la playa está casi vacía y se puede disfrutar casi como se disfrutaba hace unos veinte años, cuando sólo estaba el restaurante y alojamiento de Mamma Ruth. Alojamiento entre comillas pues lo que ofrecen son unas hamacas a pie de playa. No hay muchas comodidades pero pero cuando uno se despierta sólo tiene que andar unos metros y ya estás en el agua calentita y cristalina. Y por suerte este alojamiento está un poco más apartado y lejano de las marabuntas, por lo que incluso al mediodía se puede estar un poco más tranquilo

Y es que por la mañana el agua está super tranquila, apenas hay olas y se ven muchos pececitos alrededor de los pies. Todavía no han llegado los barcos ni los vendedores ambulantes. El agua es azul turquesa y tienes toda la calma del paisaje para ti mismo.

 

Por la tarde sucede el mismo momento mágico de la mañana. Los turistas se han retirado y los trabajadores locales aprovechan un momento de descanso antes de que llegue la hora de cocinar las cenas para relajarse y tomar un baño. Las gentes cambian y la atmósfera también. El agua están bien calentita, como si fuera la de una bañera.

Y por la noche llega el momento mágico. Bañarse a la luz de la luna en Playa Blanca es un momento inolvidable. Además el plancton del agua crea un efecto mágico, pues al mover el agua se crea un efecto de luz que sigue a tus extremidades en movimiento como una estela. Pero de eso sí que no se puede sacar fotos.

¡Objetivo cumplido!

Mi objetivo del viaje incluía ya la idea de recorrer el continente sudamericano de sur a norte. Desde Buenos Aires partí a uno de los puntos más australes del mundo, a Ushuaia en la Tierra del Fuego. Y desde allí he conseguido llegar hasta el punto opuesto, al mar Caribe con sus aguas paradisiacas y cargadas de historias de bárbaros conquistadores españoles, expólios a pueblos indígenas y románticas historias de piratas. Un trayecto que me ha llevador alrededor de seis meses: mucho tiempo pero al mismo tiempo nada comparado con lo que se necesitaría para conocer los países andinos que forman el continente. El viaje lo empecé sólo pero he llegado al final acompañado. Y aunque en un principio fue una idea sólo mía los sueños e ilusiones son mucho más bonitas y llenan más cuando se comparten con una persona tan importante.