Después del movidito viaje por la amazonia boliviana pusimos rumbo a La Paz no sin antes parando el Sur Yungas, a pocas horas de La Paz y donde el clima todavía es cálido y muy agradable, pues sigue estando a poca altura, como a unos 1.000 metros de altitud.

Estas son las vistas que se tienen desde el pueblo de Coroico, lugar de retiro para la clase media de La Paz y los europeos que en ella viven. Igual hay varios europeos viviendo que han abierto restaurantes, alojamientos e invertido en cafetales. El lugar es perfecto para dar paseos por la montaña y para relajarse. Nosotros optamos más por lo segundo e hicimos una excepción en cuanto al alojamiento, y en lugar de buscar uno simple y económico, tomamos una “cabaña” algo más cara por unos tres días.

Ainhoa nos había recomendado el Sol y Luna, al que siempre va ella. Es un complejo que está fuera del pueblo, en medio de la montaña y ofrecen habitaciones de hostal, apartamentos y casitas en medio del gran jardín que tienen. Además hay dos piscinas y una sala donde hacer yoga. Igual ofrecen clases baratas de yoga y danza. Las vistas que teníamos desde el jardincito de la cabaña eran bien bonitas.

Aunque en algún momento pudimos disfrutar de la piscina y jugar con niños locales, tampoco tuvimos mucha suerte con el tiempo. Por el otro lado la cabaña era cómoda y teníamos cocina para preparnos nosotros la comida. Mucha papaya y piña, quinoa, yuca y plátano frito. ¡yummie!

Tras los tres días ya subimos de nuevo a los 3.800 metros de altitud que tiene La Paz para afrentar de nuevo el clima del altiplano. Estuvimso una noche más en la que salimos de fiesta con Ainhoa y sus amigas españolas (todas trabajan en cooperación). Nos llevaron a un restaurante donde cocinaban rica comida boliviana y a un bar muy kitsch con un dueño muy kitsch y a un bar donde suelen pinchar música electrónica aunque esta vez no fuimos muy afortunados con la música. En todo caso nos lo pasamos muy bien y disfrutamos de un sábado noche en La Paz.