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Tag: uspallata

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El camino del Inca

Mi siguiente parada después de Uspallata era Barreal. Hacía esta ruta en base a lo que me había recomendado Mario en El Bolsón, que cruzara a la provincia de San Juan por estos valles por su gran belleza. Desde luego Uspallata era bien bonito y Barreal no se iba a quedar atrás. Sólo había un inconveniente, la carretera de 100 Km que separa a los dos pueblos está sin asfaltar y no hay ninguna compañía de transporte público que cubra el trayecto. Si quisiera ir con bus tendría que dar una vuelta que probablemente me costaría dos días de viaje y mucho dinero para ir a un pueblo que estaba allí al lado.

Así que no quedaba más opción que intentar el autostop o ir a dedo como aquí dicen. El día empezó bien pues nada más salir a la calle unos chicos me llevaron a unos doce kilómetros del pueblo, en dirección a Barreal. Allí empezaba lo difícil pues esa carretera es muy poco transitada. Al poco de esperar en la cuneta apareció otro autoestopista, al que me acerqué para parar un coche juntos y hacer la espera menos pesada. Leo, de Buenos Aires, tenía más experiencia que yo en el autostop y me estuvo contando cómo había ido viajando las últimas semanas.

Esperamos y esperamos, y no paraba ningún coche. Pasaron cinco horas al borde de la carretera, con lapsos de media hora en los que no pasaba ni siquiera un vehículo. El sol empezaba a pegar muy fuerte y la última hora se nos hizo eterna. Ante esta desidia decidimos llamar al señor Agüero.

Preguntando en el pueblo, me habían dado el contacto del señor Agüero, que cubre el trayecto entre los dos pueblos con su coche privado. Me habían comentado precios, que resultaba muy alto para una persona sola. Llamamos y preguntamos para tantear, entre dos no era tan malo. Desde luego más barato que dar la vuelta de dos dias para llegar a Barreal. Así que tras media hora desde la mágica llamada aparece el señor Agüero con su coche en la carretera, nos subimos y a la hora estábamos ya en Barreal.

El señor Agüero nos contó por el camino que allí empezaba uno de los caminos Incas. Los caminos incas eran una red de caminos que convergían en la capital del imperio, Cuzco y que fueron usados luego por los conquistadores para dirigirse hacia el sur. Estaba adentrándome ya en tierras del imperio, donde el misticismo es todavía más fuerte.

 

Uspallata

Fueron dos semanas las que estuve en Mendoza entre los hostels y la casa de Matías. Me supieron a poco pues realmente me gustó mucho la ciudad. Aunque es una ciudad mucho más grande me recordó bastante a Huesca por el ritmo tranquilo de la gente y por su proximidad a las montañas. Buenos Aires es mi primera en la lista pero después viene Mendoza en segundo lugar.

Me despedí con mucha pena de Hernán, Matías y compañía. Les había tomado mucho cariño a todos y como ya he escrito me hubiera quedado mucho más tiempo, pero éste y el dinero corren y quería ver cosas antes de llegar a Salta donde me encontraré con Nicola finalmente.

Mi proxima parada fue el pueblo de Uspallata, un pueblo entre la cordillera y la precordillera de Mendoza, muy próximo a la frontera con Chile. Allí me instalé en un camping y salí a conocer a los alrededores.

Lo primero que fui a ver fue el cerro de los siete colores (luego descubrí que casi todas las ciudades del noroeste de Argentina tienen un cerro de los siete colores). La montaña toma el nombre de la policromía de las rocas y la tierra, que puede variar según la luz. Para mí, como era la primera vez que me encontraba en un paisaje como este, me resultó espectacular.

El segundo día lo dediqué a visitar el Parque Nacional del Aconcagua. Estando en Mendoza consideré hacer un trecking, pero me pareció caro y complicado, pues había que pedir un permiso (me había dicho que sólo se pedía en Mendoza, aunque luego se puede comprar en el parque), reservar en el refugioy llevar un buen saco que no tengo. Así que decidí que cuando fuera a Uspallata iría a pasearme por la entrada del parque y tener una vista de la montaña más alta de los Andes y de paso ver el tan afamado Puente del Inca.

Aconcagua significa en quechua “Centinela de piedra” y mide 6.962 metros. Su pared sur es una de las grandes paredes de planeta y está sembrada de glaciares. Estos glaciares provocan nuerosas y espectaculares avalanchas.

El Puente del Inca es un puente natural que se ha construido a base de sedimentos orgánicos y minerales. En un tiempo hubo un balneario pero este cerró. Hasta hace poco se podía caminar también por encima del puente pero ya no es posible debido al impacto que está haciendo tanto turista en el lugar. Es curioso, pero no merece la pena malgastar un día en ir a verlo a mi parecer. Y yo tuve que hacerlo pues las conexiones de bus no son muy frecuentes.